Con apenas 22 años, Victoria Kantch ya ha construido una trayectoria que demuestra que su carrera no ha hecho más que empezar. La actriz transmite una mezcla poco habitual de entusiasmo y reflexión sobre una profesión que tantas alegrías le está dando, pero por la que reconoce que sigue luchando cada día. Habla de la interpretación con la naturalidad de quien todavía disfruta descubriendo cada proyecto, pero también con la conciencia de que cada personaje exige un trabajo invisible que el espectador rara vez llega a percibir.
Su último trabajo ha sido Oasis, la serie de misterio que se ha convertido en uno de los últimos fenómenos de Netflix, donde da vida a Celia, una de las protagonistas. Durante varios meses convivió con un reparto formado por una docena de jóvenes actores entre Madrid y Tenerife, una experiencia que, según reconoce, terminó convirtiéndose casi en un campamento de verano, aunque algunas jornadas de rodaje estuvieron muy lejos de ser idílicas.
En esta entrevista repasa cómo construyó su personaje, recuerda las interminables noches grabando dentro del mar y denuncia uno de los prejuicios que, a su juicio, siguen persiguiendo a las actrices más jóvenes.
Nos sumergimos en la mente del espectador
Cuando recibió el proyecto, ni siquiera pudo leer la serie completa. El equipo decidió que el reparto fuera descubriendo la historia al mismo ritmo que avanzaba el rodaje.
"Empezamos grabando solo con los cuatro primeros capítulos. Luego nos iban pasando el quinto, el sexto, el séptimo... Cada vez que llegaba un guion nuevo era como estar en la piel del espectador."
Más allá de la trama, hubo un elemento que la conquistó desde el principio. "Lo que más me llamó la atención fue la manera en la que estaba contada la historia. Esa estructura con los flashbacks y la narrativa no cronológica me pareció muy interesante."
Aunque la trama ya suponía un reto, Victoria explica que el verdadero trabajo sobre Celia comenzó mucho antes de que las cámaras empezaran a grabar. Durante cerca de un mes y medio de ensayos trabajó junto al director, sus compañeros y una coach de interpretación para construir todo aquello que el espectador nunca llega a ver.
"Intentamos darle toda la vida que tiene por dentro. Crear recuerdos, entender de dónde viene y todo lo que ha vivido antes de que empiece la historia."
Ese trabajo previo hizo que, una vez iniciado el rodaje, entrar en el personaje resultara mucho más natural. "Cuando ya llevas tiempo grabando es mucho más inmediato porque sabes perfectamente a dónde recurrir."
Lo que más le interesaba era evitar que Celia terminara convertida en un estereotipo. "Es un personaje bueno, muy honesto, pero también tiene un punto rebelde. No quería convertirla en la típica niña buena o en la víctima perfecta. Quería darle también su propio carácter." La actriz reconoce que ha sido uno de los personajes con los que más ha disfrutado interpretando.
Una de las ideas que más repite durante la conversación es que en Oasis prácticamente nadie es completamente bueno ni completamente malo.
Al principio hubo personajes que le despertaron cierta antipatía, especialmente Pablo o Maca, pero esa percepción fue cambiando conforme veía el resultado final. "Empiezas entendiendo solo sus acciones, pero luego ves también sus heridas y sus motivaciones. Acabas empatizando con ellos aunque hagan cosas cuestionables."
Para ella, precisamente ahí reside buena parte del atractivo de la serie. "Nadie es completamente bueno ni completamente malo. Cuando una serie consigue enseñar esa parte humana, el público conecta mucho más."
Fotografía por: Rubén Vega @rubenvega_
El rodaje fue como un campamento de verano... hasta que llegó el peor día de mi carrera
Si hay algo que Victoria recuerda especialmente del rodaje no son las largas jornadas de trabajo, sino el ambiente que se creó entre el reparto. "Éramos doce actores jóvenes viviendo durante semanas en Tenerife. Pasábamos los días libres juntos y al final hicimos muchísima piña."
Lo que más le sorprendió fue que, pese a tratarse de un grupo tan numeroso, nunca aparecieron los habituales subgrupos. "Éramos muchos, pero funcionábamos como un único grupo. Eso es bastante raro y fue muy bonito."
Sin embargo, hubo varias jornadas especialmente complicadas. Las escenas de playa obligaron a grabar durante tres noches consecutivas con viento, completamente mojados y entrando continuamente en el agua.
"Creo que han sido los días de rodaje en los que más frío he pasado en mi vida. Estábamos desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana entrando y saliendo del mar continuamente. Teníamos los labios morados."
La situación llegó incluso a pasarle factura físicamente. "Hubo un momento en el que fui al baño a vomitar porque me encontraba fatal."
Lo curioso es que, cuando ahora ve esas secuencias en pantalla, apenas puede creer lo que hubo detrás. "Una de mis escenas favoritas es la de la hoguera en el primer capítulo. La veo y pienso qué bonita ha quedado... y recuerdo que probablemente fue el peor día de rodaje de toda mi carrera."
La danza sigue formando parte de su manera de actuar
Antes de dedicarse plenamente a la interpretación, Victoria pasó años formándose en danza y gimnasia.
Aunque hace tiempo que dejó ambas disciplinas, considera que todavía hoy siguen marcando su forma de construir los personajes. "Cuando tienes el cuerpo disponible puedes reaccionar mucho mejor".
Explica que la interpretación no depende únicamente de las emociones, sino también de cómo el cuerpo expresa cada personaje. "Cada personaje tiene una corporalidad distinta. Haber bailado me ayuda muchísimo a encontrarla".
Sin embargo, reconoce que ahora echa de menos ese entrenamiento. "Siento que tengo muchos bloqueos corporales. Vivimos muy rápido, acumulamos tensión y eso también se nota cuando actúas".
Por eso no descarta volver pronto a la danza. "Me gustaría volver porque también mentalmente te coloca en otro sitio".
Fotografía por: Rubén Vega @rubenvega_
He tenido que trabajar muchísimo para que alguien diga que me han dado un papel por mi cara bonita
La parte más contundente de la conversación llega cuando habla de uno de los estereotipos que, a su juicio, siguen afectando a las actrices jóvenes. Confiesa que todavía escucha comentarios insinuando que una mujer consigue determinados papeles gracias a relaciones personales y no por su talento.
"Me ha pasado incluso con gente cercana". Recuerda que desde muy pequeña escuchó frases que la hicieron dudar de si realmente existía la meritocracia en la profesión.
"Te dicen que si quieres conseguir un papel alguien se va a aprovechar de ti o que tendrás que cruzar determinadas líneas rojas". Una idea que rechaza con rotundidad.
"He tenido que trabajar muchísimo y llorar muchísimo para llegar hasta aquí como para que ahora alguien diga que me han dado un papel por mi cara bonita", asegura con determinación.
Aunque reconoce que pueden existir casos aislados, insiste en que convertirlos en una norma resulta profundamente injusto. "Pensaba que ese prejuicio ya estaba superado, pero desgraciadamente no".
Quiero personajes que me hagan cuestionarme mis propias creencias
Cuando piensa en el futuro, Victoria no habla de fama ni de grandes producciones. Lo que realmente busca son personajes capaces de ponerla a prueba tanto a nivel físico como emocional.
"Quiero papeles que me reten física y psicológicamente. Si tengo que entrenar boxeo durante meses, hacerlo. Si tengo que ganar masa muscular o transformarme físicamente, también".
La actriz explica que también le interesa interpretar personajes que le permitan cuestionar su propia forma de entender el mundo y crecer tanto profesional como personalmente.
"Me llaman totalmente la atención los personajes que me hagan cuestionar mi sistema de creencias y de valores. Que me hagan plantearme si lo que pienso es correcto... y que me den otro punto de vista diferente, el cual yo quizá nunca hubiese adoptado si no hubiese estado en ese personaje y que me ayude a crecer."
Aunque asegura que ha tenido la suerte de compartir proyectos con grandes profesionales, todavía mantiene algunos nombres en su lista de deseos. Entre los directores menciona especialmente a Rodrigo Sorogoyen, mientras que entre los intérpretes destaca a Enrique Auquer y Bárbara Lennie, artistas a los que admira profundamente. También confiesa la admiración que siente por Margot Robbie. "No es exactamente un 'crush', pero me parece una actriz increíble".
Mientras tanto, espera que Oasis continúe creciendo. El reparto firmó inicialmente para tres temporadas, aunque la continuidad dependerá de la respuesta del público. "Nosotros estamos preparados para seguir. Ojalá podamos volver a trabajar todos juntos porque ha sido una experiencia muy especial".
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.