Hay actores que no se limitan únicamente a la interpretación gestual, sino que exploran nuevas formas de transmitir emociones, momentos de tensión o cercanía con la audiencia únicamente a través de la voz. Daniel Grao se ha embarcado, después de años de proyectos y experiencias interpretativas de éxito, en el universo de las ficciones sonoras de la mano de Audible, descubriendo una manera completamente distinta de actuar con Umbra Dei. “Todo depende de la voz, de la emoción y de lo que eres capaz de transmitir sin una cámara delante”, nos confiesa el actor durante una entrevista en la que también profundiza de su próximo estreno, A la deriva, de la dureza emocional de Ángela y del cariño que continúa sintiendo por HIT.

Grao reflexiona sobre el vértigo de interpretar villanos, el ambiente casi familiar que se genera en algunos rodajes y la huella que pueden dejar determinados personajes y compañeros artísticos. Además, confiesa cuál es su gran obsesión profesional y cómo este desembarco en Audible, surgido casi por casualidad, le ha abierto un mundo interpretativo completamente nuevo.

La ficción sonora me ha ganado también como consumidor

Daniel Grao reconoce que nunca había prestado demasiada atención al universo de las ficciones sonoras, hasta que apareció Audible con Umbra Dei, una propuesta que le hizo cambiar completamente la percepción que tenía de este formato.

“Muchas veces me habían dicho que tenía una voz peculiar y que por qué no había hecho doblaje o trabajos de locución”, explica entre risas. “Y llegó un momento en el que ya me picaba demasiado la curiosidad, pero tampoco sabía muy bien cómo entrar en ese mundo”.

La puerta se la abrió Manuel Sanabria, director de esta nueva ficción sonora y alguien con quien ya había trabajado previamente en la serie La coleccionista. Según cuenta el actor, Sanabria llevaba tiempo insistiendo en que quería contar con él para un proyecto centrado únicamente en la interpretación vocal.

Sin duda, la experiencia terminó siendo mucho más intensa de lo que esperaba. “Al final no deja de ser interpretar, pero con la conciencia de que todo se sostiene sobre la voz. No hay imagen. Si quieres transmitir emoción, tensión o miedo, tiene que pasar por lo sonoro”. Su papel, explica, funciona casi como un detective racional dentro de una historia llena de elementos sobrenaturales, milagros y brujería.

“Me ha ganado incluso como consumidor. Ahora entiendo perfectamente la fascinación. Tienes libertad para imaginarlo todo en tu cabeza, pero al mismo tiempo cuentas con música, efectos, texturas sonoras… Es una especie de híbrido entre ver una serie y leer un libro.


Retrato de Daniel Grao en una sesión de fotos realizada por Romero de Luque

A la deriva: drama, supervivencia y secretos en los años 70

Uno de los próximos grandes estrenos de Daniel Grao será A la deriva, serie ambientada en un pequeño pueblo pesquero durante los años 70 y que compartirá protagonismo con Paula Echevarría.

Aunque todavía no hay fecha definitiva de estreno, el actor confirma que llegará previsiblemente después del verano, primero en Atresplayer y posteriormente en Antena 3. “Es un drama costumbrista ambientado en un pueblo de pescadores, pero todo está atravesado por un thriller muy potente”.

Grao interpreta esta vez a un personaje mucho más instintivo y pasional que otros trabajos recientes. Un hombre duro, propietario de una empresa familiar vinculada al mar. Sin embargo, asegura que “después de Ángela me toca otro villano, aunque completamente distinto. Este es más animal, más impulsivo”.

Pero si hay algo que destaca especialmente del proyecto es el ambiente familiar que se generó durante el rodaje. “He descubierto una faceta maravillosa de Paula Echevarría. Tiene un sentido del humor increíble. Luego en la ficción nos toca vivir una relación complicada, pero fuera de cámara nos hemos reído muchísimo”.

El actor habla incluso del llamado “efecto campamento”, esa sensación que surge cuando un equipo pasa semanas aislado rodando lejos de casa. “La parte de Canarias fue muy importante porque convivíamos todos. Cenas juntos, hablas durante horas, acabas contando tu vida entera. Luego llegas al plató en Madrid y cada uno vuelve a su rutina, pero ya existe esa conexión”.

El reto emocional de interpretar a un maltratador en Ángela

Si hay un proyecto reciente que marcó especialmente a Daniel Grao, ese fue Ángela. La serie abordaba una historia de maltrato psicológico y relaciones tóxicas desde un punto de vista profundamente incómodo.

Y el actor reconoce que fue uno de los personajes más difíciles de su carrera. “Era un personaje bastante insalvable”, admite. “Pero precisamente por eso también resultaba un reto apasionante”.

Lo más complicado, asegura, no fueron las escenas de violencia física, sino aquellas donde el daño se construía desde la manipulación emocional. “Cuando hay una agresión física todo está coreografiado, muy controlado. Pero el maltrato psicológico tiene algo mucho más oscuro porque tienes que entrar en dinámicas de desprecio, humillación y manipulación constantes.

Grao recuerda incluso haber sentido pudor al terminar algunas secuencias junto a Verónica Sánchez. “A veces acabábamos escenas muy intensas y yo sentía necesidad de pedirle perdón, aunque evidentemente ambos sabíamos separar perfectamente ficción y realidad”.

Blanca Suárez tiene una energía maravillosa dentro y fuera del rodaje

Durante la conversación, Daniel Grao también recuerda su experiencia trabajando junto a Blanca Suárez en La huella del mal. Aunque ambos habían coincidido anteriormente y compartían numerosas personas en común dentro de la industria, no llegaron a conocerse realmente hasta el rodaje de la película. “Blanca es estupenda. Es una gran actriz y se trabaja con ella de forma muy cómoda, siempre con buena sintonía y buen humor”, explica.

Para el actor, esa facilidad en el trato resulta fundamental en una profesión en la que los equipos acaban convirtiéndose durante unos meses en tu única compañía. “Al final son meses en los que esa va a ser tu nueva familia y a todos nos interesa estar a gusto, por el trabajo y por la salud mental”, reflexiona.


Blanca Suárez y Daniel Grao en 'La huella del mal'. RTVE

HIT es uno de los proyectos que más he amado

Uno de los momentos más especiales que ha vivido Daniel Grao en su carrera fue su etapa en HIT, una serie en la que trabajó junto a numerosos actores jóvenes y que se desarrolló a lo largo de tres temporadas.

“Rotundamente habría hecho una cuarta y una quinta temporada”, afirma sin dudarlo. El actor reconoce que se identificaba mucho con muchas de las reflexiones que proponía la serie sobre educación, adolescencia y salud mental. “Yo soy padre y además ahora tengo un hijo adolescente. Todo ese universo me interesa muchísimo”.

Especialmente porque, según explica, HIT evitaba caer en el juicio fácil hacia los jóvenes. “La serie planteaba algo muy interesante: muchas veces el supuesto ‘malote’ de clase esconde una herida enorme detrás. Invitaba constantemente a mirar qué ocurre en las familias y en los entornos de esos chicos”.

Grao sigue además manteniendo relación con varios de los jóvenes actores que participaron en la serie, e incluso con algunos conserva una amistad cercana. “Con Alba del Ángel, por ejemplo, sigo teniendo mucho contacto. A veces me pide ayuda para pruebas o simplemente hablamos. Y luego está Gabriel Guevara, que se ha convertido en una auténtica estrella”.

Lo emocionante es seguir sintiendo vértigo con cada personaje

Sin embargo, a pesar de la experiencia acumulada durante años de carrera, Daniel Grao insiste en que siempre siente cierta “incertidumbre” cada vez que afronta un nuevo proyecto.

Lejos de verlo como algo negativo, considera que precisamente ahí reside parte de la magia de actuar.Cada personaje es distinto. Puedes tener más oficio con los años, claro, pero nunca has interpretado exactamente a esa persona concreta”. Esa inseguridad permanente es, según él, una herramienta creativa. “Lo bonito es seguir sintiendo vértigo”.

Como cualquier actor, Daniel Grao también arrastra proyectos que estuvo cerca de conseguir y finalmente no llegaron. “Hay películas o series que ni siquiera he querido ver porque estuve muy cerca y todavía no estaba preparado”, reconoce.

Pero si hay un nombre que aparece rápidamente cuando habla de sueños pendientes, ese es el de Rodrigo Sorogoyen: “Estoy obsesionado con la idea de trabajar con él”, admite entre risas. “Amo profundamente todo lo que hace”.

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