- Una historia de amor, resiliencia y vida compartida: Cisco García abre una parte íntima de su mundo junto a Raquel Rostro.
Hay momentos en los que la vida se percibe de otra manera; personas que permanecen para siempre y decisiones de superación que se toman día tras día. La historia de Cisco García reúne todo eso. Deportista paralímpico, tras un accidente ocurrido hace diez años se vio obligado a vivir de una forma distinta, pero siempre con el amor de su vida a su lado: Raquel Rostro. Su historia está marcada por un antes y un después, pero también por una decisión constante: seguir adelante sin renunciar a aquello que le hace vivir intensamente cada día.
El próximo 12 de mayo, Cisco y Raquel celebran ocho años de matrimonio. En cualquier pareja cabe un mundo: una vida compartida, desafíos, cambios y nuevos propósitos. Pero, en su caso, todo ello llegó acompañado de un giro radical que transformó su historia para siempre.
“Estos años juntos, en los que hemos pasado por tensiones, problemas y situaciones que creía imposibles de superar, siempre hemos estado unidos, apoyándonos cuando el otro estaba cansado y siendo soporte cuando las cosas han ido mal”, asegura el deportista.
No se trata de una visión ingenua del amor ni de una escena propia de una comedia romántica, sino de una relación trabajada durante años. En ella, Raquel ocupa un lugar central, no solo como pareja, sino también como referente personal. “La admiro mucho por todo lo que hace: cómo trabaja en el hospital, en paliativos, cómo mejora la vida de la gente que está allí… y luego cómo vuelve a casa con buena cara, aunque haya tenido un mal día”.
Juntábamos las dos camas del hospital y dormíamos juntos
En medio de la recuperación, hubo gestos que quedaron grabados para siempre. Raquel voló a Austria cuando él estaba ingresado, a pesar de no contar con demasiados recursos económicos. Más tarde, se trasladó a Toledo para estar cerca de él durante su rehabilitación.
“Recuerdo que juntábamos las dos camas del hospital y dormíamos juntos, más bien de la mano, porque yo no podía ni tumbarme bien”.
Pero el verdadero cambio llegó al volver a casa y tomar conciencia de lo ocurrido. Fue en lo cotidiano donde ambos entendieron hasta qué punto estaban unidos. “Al principio yo necesitaba ayuda para todo y ella lo hacía de una manera tan natural que nunca me hizo sentir que lo hacía por obligación”.
Si hay un punto de inflexión en la vida de Cisco después del accidente, ese es la llegada de sus hijos. “La paternidad es lo más radical que he vivido. Te da un montón de problemas, preocupaciones y trabajo… pero también te da a las personas que más quieres. Es increíble”, recalca con emoción.
Con ellos también cambiaron sus prioridades. “Antes salté en paracaídas y lo disfruté muchísimo. Hace poco me propusieron repetir algo así y me negué. Ahora tengo hijos. Ya no es solo por mí”.
Uno de los momentos más lúcidos de la conversación llega cuando reflexiona sobre sus hijos y su discapacidad. “Mis hijos nacieron viéndome así. Yo no echo de menos correr con ellos porque nunca lo he vivido. Lo que no has vivido, no lo echas de menos”.
Y añade una reflexión tan honesta como contundente: “Si me dijeran: vas a caminar una semana y luego vuelves a la silla, diría que no. Recordaría lo que es y lo echaría de menos”.
Esta es solo una parte de la entrevista con Cisco García para Xmag. Para leer la conversación completa y ver todo el material editorial, la nueva edición impresa de la revista estará disponible en tiendas la próxima semana.
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