La diseñadora Tory Burch presentó una colección primavera 2026 que rompe con la sobriedad del quiet luxury para dar paso a un lenguaje mucho más romántico, femenino y lleno de carácter. La propuesta explora las múltiples facetas del estilo femenino a través de un sportswear americano que combina precisión en la sastrería con un aire despreocupado.
El desfile mostró piezas cargadas de referencias personales: jerséis de seda bordados con motivos inspirados en tapices antiguos, camisas de corte impecable en homenaje a su padre y chaquetas de lana con aves bordadas a mano que remiten al mobiliario de su madre. La nostalgia se tradujo también en faldas plisadas, trajes de líneas suaves y vestidos que viajan entre lo diurno y lo nocturno, con organza, satén y bordados florales que evocan la estética de los años cincuenta.
La diseñadora apostó por contrastes inesperados: polos desestructurados con bajos deshilachados frente a conjuntos de falda y camisa en lúrex, vestidos de gasa plisada que recuerdan a lencería nocturna y toques metalizados que iluminan la pasarela. Los colores vibrantes fueron protagonistas, con azules, amarillos, rosas y rojos en vestidos de punto y faldas de lona encerada.
Con esta colección, Tory Burch confirma que la nueva temporada deja atrás la discreción para abrir espacio al juego, la diversión y la artesanía. Su visión del sportswear se renueva con frescura, romanticismo y un espíritu atrevido que redefine lo que significa vestir en la primavera de 2026.