El Museo de las Artes Decorativas de París fue el escenario de una velada inolvidable cuando Sofia Coppola se convirtió en la directora artística del primer Bal d’Été, una gala que fusionó el lujo clásico con una visión contemporánea cuidadosamente curada. En un momento donde todo parece hecho para las redes sociales, Coppola optó por lo contrario: los teléfonos móviles de los asistentes fueron intervenidos con adhesivos sobre las cámaras para preservar la intimidad del evento.

La cineasta estadounidense, envuelta en alta costura de Chanel, diseñó cada detalle de la noche: desde servilletas en tono rosa intenso hasta la música del after-party a cargo de la banda Phoenix, liderada por su esposo Thomas Mars. Cada rincón del museo, desde las lámparas de araña hasta los arreglos florales sobre mesas redondas, reflejaba una estética pensada para vivirse, no para documentarse.

Entre los invitados destacados se encontraban Diane Kruger, Keira Knightley, Penélope Cruz, Kirsten Dunst, Pat McGrath y Paloma Picasso. “Acabo de llegar. Se ve precioso”, comentó Dunst, mientras caminaba entre las mesas con un vestido plateado de lentejuelas. Por su parte, Pat McGrath no escatimó elogios al entorno: “Hay mucha inspiración para labiales y también para perfumes”.

La soprano Pretty Yende emocionó a los asistentes con su interpretación de ‘O mio babbino caro, destacando la calidez del ambiente y la opulencia de la decoración inspirada en interiores del siglo XVIII. La atmósfera elegante y atemporal del evento recordó que la belleza, cuando se experimenta sin la urgencia de compartirla online, puede ser aún más poderosa.

El evento también sirvió como plataforma de recaudación de fondos para futuras exposiciones del museo, entre ellas ‘1925-2025: Cien años de Art Déco’, que abrirá sus puertas el próximo 22 de octubre. Gabriela Hearst, una de las diseñadoras presentes, elogió el valor cultural de Les Arts Décoratifs: “Hay muy pocos lugares en el mundo donde puedas ver cómo se hacen las cosas hermosas. La exposición reciente de Christofle fue alucinante”.

Keira Knightley, quien también se encuentra en París para el desfile de alta costura de Chanel, aprovechó la ocasión para elogiar el museo y bromear con su intención de explorar la colección de sillas. “Tal vez deba visitar las sillas”, dijo con entusiasmo.

Con este evento, París no solo inauguró su Semana de la Alta Costura, sino que también reafirmó su estatus como capital del arte, la moda y la experiencia estética vivida. Sofia Coppola no solo organizó una fiesta: ofreció una declaración sobre el valor de lo efímero, lo privado y lo exquisitamente humano.