La actriz que conquistó al público en ‘That ’90s Show’ debuta como protagonista de cine en ‘Summer of 69’, una película que explora la amistad, la identidad y el poder de abrazar lo que nos hace únicos. Para Sam, no hay moda ni personaje más valiente que ser una misma.
Sam Morelos tenía claro que Abby Flores, su primer papel protagonista en cine, no debía seguir el típico arco de transformación adolescente. En ‘Summer of 69’, el cambio no consiste en quitarse las gafas o soltarse el pelo. Se trata, más bien, de un proceso interno: “una evolución de confianza”, como ella lo describe. Y en esa búsqueda de amor propio, Sam encontró también algo de sí misma.
“Yo también fui una adolescente torpe que no tenía muchos amigos en el instituto”, confiesa. Aunque, a diferencia de Abby, Sam solía sobrecompensar en público y aislarse en privado. “Todavía me pasa a veces”, reconoce. Pero lejos de incomodarla, ese paralelismo con su personaje le ha servido para sanar y ganar seguridad: “Abby y yo somos torpes, pero de maneras diferentes”.
“Cuando me gusta lo que veo en el espejo, cambia hasta mi postura”
Sam Morelos
Con una sensibilidad palpable, Sam habla de lo que hace especial esta historia: la amistad femenina. “Me encanta que la relación entre Santa Monica y Abby muestre lo importante que es tener amor platónico además del romántico”, explica. Para ella, el cine adolescente necesita más vínculos reales entre mujeres que vayan más allá de los intereses amorosos.
Su paso del formato sitcom a un drama intimista también marcó una evolución en su carrera. “Fue la primera vez que hice un proyecto con una sola cámara y aprendí lo mucho que puede captar de ti”, comparte. En una de las escenas más intensas del clímax, Sam descubrió nuevas capas de su talento como actriz: “Pude mostrar un lado distinto de mí que hasta ahora no había podido explorar”.
Ya había llamado la atención en ‘That ’90s Show’, donde dio vida a Nikki, un personaje original e independiente del legado de ‘That ’70s Show’. “En teoría iba a ser la nueva Jackie, pero Nikki es muy distinta. Tiene su propia personalidad”, asegura. En esta reinvención generacional, Sam aportó su visión como filipina americana, algo que la producción supo respetar: “Incorporaron la presión académica de los padres y su amor por la música, cosas muy mías”.
La representación no es una consigna vacía para Sam. Es una necesidad. “Crecí viendo a actores filipinos interpretando a cualquier otra nacionalidad asiática o latina. Me enseñó que no había espacio para mostrarnos tal cual somos”, recuerda. Por eso, cuando leyó que buscaban padres filipinos para su personaje en ‘Summer of 69’, lloró. “No siempre pasa. Y ver que ahora sí quieren buscarnos a nosotros es increíble”.
Esa conciencia la acompaña en cada elección laboral. “Si un proyecto no representa bien a la comunidad LGBTQ+, lo rechazaría sin dudarlo”, afirma. En su experiencia, trabajar con equipos creativos liderados por mujeres, personas queer o trans ha sido siempre enriquecedor. “Cuando veo que hay productoras o directoras trans en un proyecto, ya me emociono”, dice sonriendo.
Fuera del set, su personalidad también se expresa con estilo. Literalmente. “La moda siempre ha sido parte de mi identidad. Me gusta lo vintage, lo que tiene historia”, cuenta. Para ella, vestirse no es una frivolidad, sino una forma de habitar el mundo con más seguridad: “Cuando me gusta lo que veo en el espejo, cambia hasta mi postura”. Y sobre arriesgarse con la ropa, lo tiene claro: “Es bueno para el alma. Te hace sentir más tú, o una versión elevada de ti misma”.
En pantalla o en la vida, Sam Morelos no necesita encajar en moldes. Prefiere romperlos. Una prenda a la vez. Un personaje a la vez.