Saint Laurent ha presentado su colección de moda masculina para el Verano 2026, y el director creativo Anthony Vaccarello marca un cambio de rumbo: la oscuridad deja paso a la luz seca y serena del día. Esta propuesta, sofisticada y minimalista, fue revelada en el emblemático espacio de la Bourse de Commerce en París, donde una instalación artística acompañó silenciosamente el desfile: cuencos de porcelana que flotaban y chocaban suavemente sobre agua quieta. Un símbolo perfecto del nuevo ritmo de la maison: preciso, silencioso y profundamente elegante.
La colección se sitúa entre París y Fire Island, una referencia visual al deseo, la introspección y la creatividad. Vaccarello retoma el espíritu libre de los años 70 sin nostalgia ni homenajes directos, sino como una evolución natural de la herencia de Yves Saint Laurent, particularmente su retiro en 1974, entendido no como retirada, sino como punto de inflexión creativo-
Las prendas presentan una elegancia sin exceso. Las formas no aprisionan el cuerpo: hombros estructurados, cinturas ajustadas, telas ligeras como la seda y el nailon que fluyen sin rigidez. Cada look parece esculpido con claridad, no con volumen. El lujo aquí se manifiesta en la precisión, en el corte limpio, y en el movimiento natural de los tejidos.
Uno de los guiños más sutiles a la historia de la casa son los shorts inspirados en el joven Yves Saint Laurent. No se trata de una cita literal, sino de una forma recurrente que vuelve sin estridencias.
La paleta cromática refuerza la narrativa: tonos apagados pero vibrantes como arena, ocre pálido, musgo seco y azul piscina se deslizan suavemente sobre cada prenda, evocando paisajes bañados por el sol sin recurrir a artificios.
Esta temporada, Saint Laurent renuncia a la nostalgia. No hay archivo, no hay homenaje, solo una continuidad elegante y silenciosa. Vaccarello apuesta por la presencia absoluta: sin luces teatrales, sin escenografía exuberante. Solo diseño, luz natural y formas que hablan por sí mismas.