Roberto Cavalli Pre-Fall 2026 presenta una colección que reafirma la fuerza estética de la casa italiana. Bajo la visión de Fausto Puglisi, la firma recupera la energía vibrante de los años setenta y la traduce en un universo visual magnético donde los estampados, la sensualidad y la artesanía vuelven a ocupar el centro de la escena. La propuesta se mueve entre la libertad creativa de aquella década y una lectura contemporánea que potencia la identidad rebelde del diseñador.
Puglisi parte de la cultura neoyorquina de los setenta, inspirándose en su carácter multicultural y en la narrativa cinematográfica de la época. Ese imaginario toma forma en silhuetas depuradas que funcionan como lienzo para una explosión de prints icónicos, desde reinterpretaciones del animal print hasta motivos botánicos y trabajos gráficos desarrollados por el propio diseñador. Entre ellos destacan patchworks fotográficos aplicados sobre faldas fluidas y vestidos lenceros de seda, creados a partir de composiciones originales en cuero y cadenas metálicas.






La colección juega con nuevos códigos visuales: Puglisi sustituye el clásico estampado de serpiente por un hipnótico motivo de mariposa, cuyos patrones ampliados recuerdan a un falso lunar en vestidos y faldas plisadas, mientras que sus versiones en tonos vibrantes aportan una dimensión arty a los modelos más sensuales. A este despliegue se suman zebra prints, efectos tie-dye y manchas de jaguar que se mezclan con rosas para acentuar la teatralidad de la propuesta. El resultado se materializa en prendas que van del denim trabajado a los trajes acampanados y faldas con volantes de gran movimiento.
La paleta cromática apuesta por tonos tierra inspirados en los paisajes desérticos de Nevada, en contraste con hilos dorados que evocan la luminosidad nocturna de Las Vegas. En el tramo final de la colección, Puglisi incorpora influencias orientales con la recuperación de un motivo de archivo y un delicado estampado botánico que florece en vestidos vaporosos y una bata de seda de caída impecable.
Cuando los estampados ceden protagonismo, las texturas toman el control. Sobresalen las chaquetas de cuero con flecos y acabado envejecido, los chalecos de ante decorados con tachuelas y un abrigo de faux fur que redefine el concepto de sofisticación en los desplazamientos. Con esta entrega, Roberto Cavalli reafirma su esencia libre, poderosa y maximalista, consolidando una narrativa visual que mantiene viva la audacia de la marca en una temporada clave para la industria.