Mientras gran parte del sector del lujo afronta un contexto de enfriamiento global, Richemont inicia 2026 con un rendimiento excepcional impulsado por una temporada navideña sin precedentes. El conglomerado suizo, propietario de casas icónicas como Cartier, ha registrado 7.430 millones de dólares en ventas durante el tercer trimestre, una cifra récord que supone un crecimiento del 11 %, muy por encima de las previsiones del mercado, que apuntaban a un 7,5 %.

El motor principal de este resultado ha sido el gasto global en alta joyería, confirmando que el hard luxury sigue siendo una prioridad sólida para los consumidores de alto poder adquisitivo, incluso en un entorno económico incierto. La división de joyería lideró el crecimiento con un aumento del 14 %, consolidándose como el pilar más resistente del grupo.

El desempeño por regiones refuerza esta lectura optimista. Estados Unidos se posicionó como uno de los grandes impulsores del trimestre, con un crecimiento del 14 %, mientras que Japón y Oriente Medio superaron expectativas con incrementos del 17 % y 20 %, respectivamente. Estos datos confirman un apetito sostenido por piezas de alto valor simbólico y patrimonial.

Uno de los datos más llamativos del informe es el comportamiento de la división de relojería especializada. A pesar del impacto de los elevados precios del oro y de los aranceles impuestos por Estados Unidos a las exportaciones suizas, firmas como Vacheron Constantin y Piaget lograron un crecimiento del 7 %, demostrando que el atractivo de los relojes de alta gama sigue intacto incluso bajo presión.

En Asia, donde muchos grupos de lujo continúan mostrando señales de debilidad, Hong Kong se ha convertido en un eje clave del éxito de Richemont. La región experimentó un notable repunte de la demanda, impulsado por el regreso del turismo de alto gasto y una renovada confianza del consumidor local. Este desempeño ha sido fundamental para compensar las preocupaciones generalizadas sobre una posible desaceleración del lujo en China.

En este mercado, la preferencia se ha inclinado claramente hacia las casas joyeras del grupo, especialmente Cartier y Van Cleef & Arpels, consideradas referentes absolutos en piezas de inversión y símbolos de estatus duradero.

Más allá de las cifras, Richemont ha reforzado su dominio cultural mediante una estrategia muy visible de embajadores y presencia mediática. Durante los Globos de Oro 2026, la alfombra roja funcionó como escaparate global: Jacob Elordi lució un reloj Privé Tank Normale de platino con diamantes, mientras Timothée Chalamet presentó un colgante Panthère de Cartier diseñado a medida. A esto se suma el reciente foco mediático en torno al modelo Santos, vinculado al compromiso de Taylor Swift, que volvió a colocar a la marca en el centro de la conversación global.

Con una combinación de resultados financieros sólidos, fortaleza en joyería, recuperación estratégica en Hong Kong y una potente presencia cultural, Richemont demuestra que el lujo más tangible y patrimonial no solo resiste la desaceleración del mercado, sino que puede liderar una nueva etapa de crecimiento incluso en tiempos de incertidumbre.