Rayan Ricci no cree en los moldes. Nacido en París, con raíces italianas y libanesas, el modelo y actor ha convertido la fluidez estética y cultural en su mejor herramienta de trabajo. Tras pasar por Dubái y consolidarse en Los Ángeles, su trayectoria es un manifiesto visual que combina disciplina física, expresión emocional y una mirada desafiante hacia los códigos tradicionales del estilo masculino.

«Mi viaje ha sido una serie de saltos que se sintieron tan atrevidos como inevitables», confiesa, al recordar sus inicios en la industria. Aunque comenzó como un sueño lateral, el modelaje se convirtió pronto en una plataforma para explorar nuevas ciudades, trabajar con marcas como Dior, ASOS o H&M, y aparecer en revistas como The Perfect Man o Sorbet. Fue precisamente su sesión para esta última, vistiendo piezas de Prada y YSL, la que marcó un antes y un después: «Esa experiencia se sintió como una validación».

La versatilidad de Rayan también ha florecido en su enfoque único ante la moda. «Desde mi lado italiano heredé el gusto por la elegancia y la sastrería; de mis raíces libanesas, la pasión por los contrastes y los colores expresivos. Y París me dio ese instinto por el lujo sobrio». Esa mezcla cultural le permite moverse entre estéticas mínimas o máximas, clásicas o experimentales, sin perder coherencia.

Al mismo tiempo, su generación vive la imagen a través de lo digital. «Trato de recordar que mi identidad no se define por las métricas», explica. En redes sociales, se permite mostrar rutinas de entrenamiento, viajes o momentos espontáneos, dejando de lado la presión del contenido perfecto. «Esa transparencia me ayuda a mantener los pies en la tierra».

«Trato de recordar que mi identidad no se define por las métricas»

Rayan Ricci

Su siguiente paso fue natural: actuar. «Siempre me sentí más que una imagen. El modelaje enseña presencia, pero la actuación permite profundidad narrativa», señala. En su papel en ‘Tied to My Dangerous Mafia Husband’, exploró el conflicto desde la verdad emocional y descubrió la importancia del equilibrio mental y físico en su oficio. Entrenar, meditar, alimentarse bien y escribir forman parte de su rutina. «Sin equilibrio, todo se agrieta».

Preguntado sobre su estilo, reflexiona sobre la disolución de los binarismos. «Hoy los hombres pueden ser audaces, delicados, dramáticos o minimalistas, sin juicios». Le inspiran el streetwear californiano, la sastrería europea, los movimientos artísticos y su estado de ánimo: «Me gusta mezclar estructura y suavidad: una silueta fuerte con una textura fluida».

El cine ya ocupa gran parte de su horizonte. Le atraen los universos narrativos como ‘Euphoria’, ‘White Lotus’ o incluso la franquicia de Marvel: «Quiero proyectos que mezclen tensión, identidad y complejidad». Mientras tanto, sigue audicionando y construyendo una carrera que une forma y contenido. «Actuar es donde mi corazón tira cada vez más, pero el modelaje siempre será parte de mi ADN».