La familia Prada ha trazado un plan de sucesión para su imperio de US$19,000 millones, un paso clave para las empresas familiares italianas. Miuccia Prada, de 76 años, y su esposo Patrizio Bertelli, de 78, han decidido preparar a su hijo Lorenzo Bertelli para asumir el liderazgo de la marca. Con un enfoque renovado en sostenibilidad y marketing, Lorenzo ha ocupado puestos clave dentro de la empresa, buscando reforzar la independencia de Prada en un mercado global competitivo, dominado por gigantes como LVMH.

Este plan de sucesión es una excepción en el mundo corporativo, ya que las empresas familiares italianas suelen ser reacias a ceder el control mientras los fundadores siguen involucrados en la gestión. Sin embargo, con un futuro claro para la firma, el traspaso de poder no solo garantiza la continuidad del legado de lujo de Prada, sino también su relevancia y capacidad de adaptación a las tendencias actuales del mercado. La transición está diseñada para preservar la tradición de la marca mientras se avanza hacia un futuro bajo la dirección de una nueva generación.

A través de esta decisión estratégica, la familia Prada asegura la estabilidad de su imperio, con Miuccia y Patrizio cediendo el control mayoritario a su hijo Lorenzo, quien se ha preparado para liderar el conglomerado. Aunque los padres siguen implicados en la gestión, Lorenzo se encarga de áreas cruciales como marketing y sostenibilidad, marcando un cambio generacional esencial para el futuro de la marca. Esta transición busca mantener el control familiar frente a competidores globales, que amenazan con desplazar a las empresas italianas del lujo.