La Met Gala 2025 prometía una reflexión exquisita sobre la historia del estilo negro con el tema ‘Superfine: Tailoring Black Style’. Sin embargo, algunas estrellas decidieron brillar por cuenta propia, dejando de lado el contexto. Pamela Anderson, Gigi Hadid y Lorde fueron tres de las apariciones más comentadas de la noche… y no necesariamente por respetar la consigna.

Pamela Anderson, radiante a sus 57 años, llegó con un vestido estructurado de Tory Burch repleto de cristales en azul, rojo y plata. Aunque su silueta de manga larga guiñaba al código Tailored for You, lo cierto es que la actriz no abordó ni el espíritu ni la raíz cultural del homenaje. Su nuevo bob rubio con micro flequillo y maquillaje minimalista reafirmaron su elegancia, pero el fondo quedó difuso.

Gigi Hadid, por su parte, deslumbró en dorado, con un vestido que parecía sacado de un sueño futurista más que de una gala temática. Sin rastro de referencia a la moda negra o al arte de la sastrería afroamericana, la modelo se limitó a una estética hollywoodense, impecable pero desconectada.

Lorde, siempre camaleónica, sorprendió con una propuesta de aire etéreo que tampoco dialogó con el concepto. Su estilismo parecía más una extensión de su universo artístico actual que una lectura del tema de la gala. Aunque se notaba la intención estética, faltó conexión con la historia de la sastrería negra y el mensaje central de la noche.

Las tres brillaron, sí. Pero en una gala pensada para celebrar la identidad y la historia negra a través del vestir, sus elecciones dejaron una sensación de belleza… sin contexto.