Actor, fotógrafo y narrador emocional, Oliver Stark se muestra como nunca antes en esta entrevista exclusiva para Xmag. Conocido por dar vida a Buck en 9-1-1, Stark se aleja del uniforme para hablarnos de identidad, crecimiento y el arte de capturar lo que no puede verse.
“Hay algo especial en la incomodidad”, afirma. “No suelo tener reacciones emocionales intensas en la vida real, así que interpretar esos momentos me desafía. Pero ahí es donde está el crecimiento”. Uno de esos momentos clave llegó en la octava temporada, cuando su personaje se derrumba solo en un pasillo debido a la muerte de «Bobby Nash» (Peter Krause). “Estaba nervioso, pero orgulloso del resultado. Fue auténtico”.
La salida de Peter Krause marcó un antes y un después. “Ha sido nuestro líder dentro y fuera de la pantalla. Fue emotivo, claro, pero me alegra por él. Para Buck, esto supone una nueva etapa: más centrado, más maduro… un nuevo tipo de héroe”.
Más allá de la interpretación, Oliver se conecta con la fotografía, una pasión que le permite expresar lo que a veces las palabras no alcanzan. “Me enamoro y desenamoro de la fotografía constantemente, pero cuando capturo una gran imagen, esa sensación es incomparable. Congelar un instante que te emociona… eso no se olvida”. Sus imágenes —silenciosas, sensibles, con intención— revelan una mirada profunda, igual de poderosa que sus interpretaciones.
“No creo que el ejercicio deba ser la única forma de terapia”
Oliver Stark
Nacido en el noroeste de Londres, se refiere a su hogar con ternura. “Crecí en una familia muy amorosa. Siempre me sentí atraído por la interpretación, pero fue a los 18 cuando decidí tomármelo en serio”. Aunque ahora trabaja en grandes producciones, no olvida sus inicios: “Las películas estudiantiles eran caóticas, pero muy colaborativas. Ese espíritu sigue conmigo.”
En cuanto a la moda, lo tiene claro: “Visto sencillo, cómodo. Nunca he seguido tendencias, no va conmigo. Pero en actuación, el vestuario importa. Si Buck lleva sudadera, sabes que está relajado. Si va más arreglado, está intentando proyectar algo. Las botas siempre me hacen sentir preparado”.
Fuera del set, encuentra equilibrio en el gimnasio. “Tengo una comunidad genial. Entrenar me centra tanto física como mentalmente. Pero no creo que el ejercicio deba ser tu única forma de terapia”. Y cuando se le pregunta su bebida favorita del verano: “Zumo de sandía y lima. Refrescante y sencillo. Como yo”.
Sobre su legado, no tiene prisa: “No pienso en mi carrera en esos términos. Solo quiero hacer buen trabajo, rodearme de buena gente y disfrutar del proceso. Si consigo formar parte de algo con significado, eso ya es suficiente”.
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