Buenos Aires, Argentina — Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta y figura clave del peronismo argentino, ha iniciado su arresto domiciliario tras una condena por corrupción ratificada por la Corte Suprema Argentina. Pero lejos de la imagen de “cadáver político” que durante años intentaron imponer los medios opositores, este miércoles Buenos Aires fue testigo de una de las manifestaciones más multitudinarias desde su salida del poder en 2015.

El cambio de fecha por parte del Poder Judicial —que adelantó la ejecución de la condena al martes, cuando la marcha estaba prevista inicialmente para hoy miércoles en Comodoro Py— fue interpretado como un intento por frenar la convocatoria. Una estrategia que fracasó estrepitosamente: la plaza se llenó igual, con pancartas, bengalas y el grito unánime de “Siempre con Cristina”.

Buenos Aires, 18 de Junio de 2025 | (Photo: Getty Images)

A sus 72 años, y pese a estar inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos, Kirchner conserva más del 30% de apoyo electoral y un poder de movilización intacto. Desde su piso en el barrio de Constitución, impedida por orden judicial de salir al balcón, lanzó un mensaje de audio a sus seguidores: “Desde donde me toque estar, desde la trinchera que sea, voy a seguir haciendo todo lo que esté a mi alcance para estar ahí junto a ustedes, como ustedes siempre han estado junto a mí”.

Además, la exmandataria ya ha anunciado que recurrirá a instancias internacionales con el objetivo de conseguir una medida cautelar que suspenda la aplicación de la condena, reforzando así su estrategia contra lo que denuncia como un nuevo episodio de lawfare.

Desde el Gobierno, el portavoz presidencial Manuel Adorni sostuvo: “No es grato que se detenga a una expresidenta, pero es un triunfo de la justicia”. Sin embargo, lo ocurrido este miércoles demuestra que Cristina aún está lejos de quedar fuera de juego.