• La cantante volvió a los escenarios tras 19 años junto a la banda, pero su actuación ha generado un intenso debate en redes.

El esperado regreso de Amaia Montero junto a La Oreja de Van Gogh era, sobre el papel, uno de los grandes acontecimientos musicales del año en España. Sin embargo, lo que debía convertirse en una noche histórica para la banda terminó dejando una conversación mucho más incómoda alrededor del estado vocal de la cantante y del verdadero nivel artístico con el que afronta esta nueva etapa.

El concierto, celebrado en el Bizkaia Arena del BEC ante más de 15.000 personas, marcó el inicio de la gira ‘Tantas cosas que contar’, con la que el grupo celebra sus 30 años de trayectoria. La emoción del público fue evidente desde el primer minuto, especialmente cuando Amaia Montero apareció en escena vestida con un mono rosa brillante para interpretar ‘20 de enero’. Pero conforme avanzaba el espectáculo, comenzaron a hacerse evidentes los problemas.

Durante varias canciones, asistentes al concierto señalaron dificultades para escuchar correctamente la voz de la artista, mientras que en otros momentos quedó patente una evidente fragilidad vocal, especialmente en notas altas y cambios de registro.

La propia cantante terminó reconociéndolo sobre el escenario tras interpretar el nuevo tema ‘Todos estamos bailando la misma canción’. “La primera vez que me subo y lo hago fatal, soy consciente”, admitió ante el público, que respondió con aplausos de apoyo.

Sin embargo, las redes sociales no fueron tan indulgentes. Muchos usuarios cuestionaron si una artista del nivel y exposición de La Oreja de Van Gogh debería haber regresado con una preparación vocal más sólida para una gira de esta magnitud.

La situación se volvió especialmente delicada durante temas como ‘La niña que llora en tus fiestas’, perteneciente a la etapa de Leire Martínez, donde la interpretación de Amaia fue ampliamente criticada por problemas de afinación y dificultades para sostener determinadas notas.

Y es precisamente ahí donde aparecieron las comparaciones inevitables. Durante 17 años, Leire Martínez mantuvo un nivel vocal extremadamente estable dentro del grupo, algo que muchos seguidores han vuelto a poner sobre la mesa tras este primer concierto. La diferencia de registros, potencia y resistencia escénica entre ambas vocalistas ha sido uno de los temas más comentados tras el regreso.

Aunque el componente emocional de la noche fue indiscutible —especialmente cuando Amaia Montero habló abiertamente de sus problemas de salud mental y confesó que llegó a pensar que nunca volvería a pisar un escenario—, parte del público también considera que la emoción no debería justificar un nivel artístico por debajo de lo esperado para una producción de esta dimensión.

“Bajé al mismísimo infierno”, declaró la cantante durante uno de los momentos más íntimos del concierto. Un discurso sincero y humano que conectó profundamente con los fans más fieles, pero que no evitó las críticas posteriores sobre el apartado puramente musical.

Otro de los momentos más comentados de la noche fue su breve versión de ‘Nothing Compares 2 U’, popularizada por Sinéad O’Connor, que rápidamente se volvió viral en redes por las dificultades vocales mostradas durante la interpretación.

Pese a todo, el público del BEC mantuvo el apoyo constante durante las dos horas de show, coreando himnos como ‘Rosas’, ‘La playa’, ‘Cuídate’ o ‘Puedes contar conmigo’.

Ahora, la gran incógnita es cómo evolucionará esta gira en las próximas fechas y si Amaia Montero logrará recuperar progresivamente la seguridad vocal necesaria para sostener un regreso tan mediático como exigente.

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