Durante años, sus fans se preguntaron por qué Miley Cyrus, conocida por su arrolladora energía en el escenario, había decidido distanciarse de los conciertos en vivo. Ahora, en una conversación sincera con Zane Lowe, la cantante lo aclara. No es por agotamiento o presiones de la industria—es por preservar la esencia misma de quién es.
“Amo profundamente a mis fans”, enfatizó. “Esto no tiene nada que ver con falta de aprecio. Es que ya no quiero tener que prepararme cada noche en un vestuario improvisado. Esa es la realidad de las giras”.
Pero la verdadera razón es más profunda. Miley confesó que padece de edema de Reinke, una condición que afecta las cuerdas vocales. “Básicamente es daño acumulado por años de forzar mi voz—noches largas, conciertos, fiestas. Pero no se trata solo de mi estilo de vida. También es algo con lo que convivo”, explicó.
La estrella agregó que tiene un pólipo grande en una de sus cuerdas vocales, responsable irónicamente de la textura vocal que adoran sus fans. “Eso es lo que me da ese tono rasposo”, comentó. Sin embargo, es un arma de doble filo: quitar el pólipo podría significar despertarse con una voz irreconocible. “¿La posibilidad de perder mi sonido? Es real. Así que por ahora, es mi voz o nada”.
A pesar de haberse alejado de las giras, Miley ve su voz única como una bendición y un desafío. “Es lo que me hace ser yo”, reflexionó. Aunque las luces del escenario estén apagadas por ahora, su voz—auténtica, cruda y frágil—sigue siendo su mayor declaración.