Tras una sesión fotográfica de ensueño en uno de los pisos de lujo del madrileño barrio de Serrano, Miguel Ángel Silvestre nos desveló que Álex de la Iglesia ha planteado nuevos escenarios para esta nueva entrega y que los personajes se adentrarán en un universo tan temido como el infierno. Cómo acceder a él a través de los sueños y las conexiones que los protagonistas tienen con personas que, aparentemente, están muertas. En portada, Miguel Ángel posa con elegancia luciendo un reloj de Guess, que aporta el toque final a un estilismo tan enigmático como su personaje.
La admiración del actor por el director de la serie se palpa en el ambiente, muchas veces
nos han hablado de la generosidad que caracteriza a Álex y de lo impecable que es su
trabajo y así nos lo explica Miguel: “El rodaje se vive teniendo muchos momentos para
comer con él y que te lo explique bien porque muchas veces solo con el guión no termina
de quedar claro. También, es muy interesante cuando quedas con él y te enseña los
monstruos que ha diseñado, cómo los ha diseñado, me parece un regalo siempre que
hace eso porque los dibuja él, y eso es muy bonito”.
Tras haberlo visto en una amplia variedad de géneros nos cuenta que se siente mucho
más cómodo en los personajes que se ciñen a la realidad más cercana en la que vive, ya
que en el caso de ’30 monedas’ tienes que usar mucho la imaginación y se rueda con
croma. “Hay que confiar mucho en Álex y en sus direcciones porque él mejor que
nadie tiene sus escenarios y monstruos en la cabeza, además del trabajo de
postproducción que es muy laborioso”.
Y es que en esta profesión y todas las que implican ser una persona expuesta al juicio
público se crea una imagen y una percepción de quien eres, en la mayoría de casos
errónea. Miguel se define como una persona muy sencilla, “me gusta la paella y el
chocolate, con eso me tienes conquistado”. No le gusta nada las despedidas, en particular
la de proyectos que llegan a su fin, en general todas las de la vida. Prefiere no hacerlo.
“El ser humano se despide en momentos en los que no es el final, que no es el
último momento. No me gusta decir adiós, soy de los que tira una bomba de humo y
desaparece”, ríe. Disfruta generando ese buen rollo y manteniendo la amistad que surge
en los rodajes con sus compañeros y compañeras, como por ejemplo con Paula
Echevarría y Amaia Salamanca, “compartimos el deseo de querer disfrutar del viaje y
fieles al pensamiento de que el resultado no tiene tanta importancia, el éxito es una
ilusión”, reflexiona.
Queriendo seguir de cerca sus próximos pasos nos atrevemos a preguntarle si hay
nuevos trabajos en el horizonte, pero nos deja con la intriga, “de momento no hay nada
cerrado y da mala suerte adelantarse”. Para él, aceptar un nuevo proyecto tiene mucho
que ver con la etapa de la vida en la que se encuentre. Puede resonar con algo que está
viviendo y por ello estar seguro de poder aportar algo al proyecto con la profundidad que
plantea el director, hacerlo por puro entretenimiento o por no dejar escapar la oportunidad
de trabajar con un profesional que lleva siguiendo tiempo y del cual le gustaría aprender.
Le gusta llamarlo “un pálpito”. Para esta nueva temporada que está a punto de ver la luz
y para todos los trabajos del futuro le auguramos todo el éxito del mundo, nosotros
continuaremos aquí, siguiéndole la pista.
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