Si 2025 confirmó que el courtside style había dejado de ser anecdótico, 2026 lo consagra como territorio de tendencia. Y hay una figura que lo resume todo: Megan Thee Stallion. La artista ha convertido los tops cortos en la pieza clave de una estética que mezcla deporte, moda de lujo y presencia mediática, marcando el camino de una generación que entiende las gradas como pasarela.
La narrativa no es nueva, pero sí su evolución. Tras el fenómeno WAG elevado a cultura pop, el foco ya no está en acompañar, sino en ocupar espacio. Desde que Megan oficializó su relación con Klay Thompson, jugador de los Dallas Mavericks, su vestuario en los partidos ha construido un uniforme propio: crop tops estructurados, sudaderas recortadas y siluetas que priorizan el abdomen como punto de poder visual.
El mensaje es claro: si los atletas visten camisetas, ella reinterpreta el código. En uno de sus looks más comentados, apostó por un total black con sudadera corta, top imperio y pantalones sobrios, elevándolo con una **gabardina de Celine y una correa de cadena de inspiración Chanel. El estilismo prescindía de excesos, dejando que un piercing en el ombligo actuara como joya central: minimalismo estratégico, impacto máximo.
Ese enfoque define la tendencia de 2026. El courtside deja atrás el look literal deportivo y adopta claves de lujo funcional: bodies con hombreras, escotes geométricos, vaqueros de corte limpio y accesorios icónicos. En Navidad, Megan reforzó la idea con una paleta crema protagonizada por un body de alto impacto, botas de plataforma y un **Birkin de Hermes impecable. El mensaje vuelve a repetirse: menos piezas, más intención.
Incluso cuando el guiño al baloncesto es explícito —botas con cordones en naranja y negro, referencias cromáticas al juego— el crop top permanece como ancla estilística. Es la prenda que articula la tendencia y la que define el nuevo poder visual en las gradas.
De cara a 2026, el fenómeno se traduce en una consigna clara para marcas y consumidoras: el courtside es el nuevo front row. Los tops cortos, combinados con prendas de sastrería ligera, outerwear de lujo y accesorios icónicos, se consolidan como el MVP del armario contemporáneo. No es solo moda deportiva: es actitud, presencia y una nueva forma de ocupar el espacio público con estilo propio.