En un momento en el que la industria audiovisual avanza a una velocidad vertiginosa, Leonardo DiCaprio ha puesto voz a una inquietud compartida por muchos dentro de Hollywood. En una reciente entrevista concedida a The Times of London, el actor se preguntó abiertamente si el público general sigue teniendo “apetito” por la experiencia cinematográfica tradicional.
Sus palabras dibujan un escenario de transición profunda. Para DiCaprio, no se trata de una moda pasajera, sino de una reconfiguración estructural de cómo consumimos historias. “Está cambiando a una velocidad vertiginosa. Estamos ante una transición enorme”, señaló. En su análisis, recordó cómo los documentales fueron los primeros en desaparecer prácticamente de los cines, seguidos por los dramas, que hoy cuentan con ventanas de exhibición cada vez más limitadas antes de ser desplazados a las plataformas digitales.
La reflexión más contundente llegó al comparar el posible destino de las salas con el de otros espacios culturales que pasaron de lo masivo a lo minoritario. “¿Se convertirán en silos, como los clubes de jazz?”, se preguntó. Una metáfora que sugiere un futuro donde el cine en pantalla grande deje de ser un ritual colectivo para convertirse en una experiencia reservada a un público reducido, casi de culto.
En ese contexto, Leonardo DiCaprio expresó su deseo de que las nuevas generaciones de cineastas sigan encontrando espacio en la gran pantalla. “Solo espero que suficientes visionarios tengan oportunidades para hacer cosas únicas que se vean en el cine”, afirmó, dejando claro que ese futuro, hoy, no está garantizado.
El actor también abordó el impacto creciente de la inteligencia artificial en el sector. Desde su perspectiva, la IA puede ser una herramienta útil para jóvenes creadores, pero nunca un sustituto del impulso humano. “Cualquier cosa que se considere arte auténtico tiene que venir de un ser humano”, explicó, señalando que muchos experimentos generados por algoritmos, aunque brillantes en apariencia, carecen de arraigo emocional y desaparecen con la misma rapidez con la que se viralizan.
Mientras las grandes superproducciones continúan atrayendo público, DiCaprio apunta a un problema más silencioso: la desaparición del cine de presupuesto medio, ese espacio donde tradicionalmente florecían las historias centradas en personajes y conflictos humanos. Sin él, advierte implícitamente, el cine corre el riesgo de perder su papel como corazón colectivo del relato contemporáneo.
Más que una crítica, sus palabras funcionan como una llamada de atención. En una era dominada por clips virales y consumo inmediato, el futuro del cine en salas no está escrito. Pero para Leonardo DiCaprio, la pregunta ya no es si el modelo cambiará, sino si estaremos dispuestos a defender la experiencia compartida que durante décadas definió la cultura cinematográfica.