Desde que nos enteramos que Margot Robbie y Ryan Gosling serían los protagonistas de la película, el hype subió como la espuma. Pero esto, no fue lo único que provocó, esta película causó una escasez mundial de pintura rosa. 

Y aunque esto parezca broma, no lo es. Los sets de la producción, que parecen sacados de una fábrica de juguetes, fueron diseñados con muchas ganas desde el primer momento, pero nunca imaginaron el reto que sería armar y pintar esas escenografías. 

Greta Gerwig (directoria de la película) y Sarah Greenwood (diseñadora de producción), querían que la escenografía diera una sensación de “auténtica artificialidad”. Y el equipo de producción se dio cuenta de que todo en ese ejemplo era completamente rosa.

“Quería que los rosas (dentro del diseño de producción) fueran muy brillantes y que todo fuera exagerado”, declaró Greta Gerwig. “El mundo se quedó sin rosa”, declaró Sarah Greenwood. 

“Quería que los rosas fueran muy brillantes y que todo fuera casi demasiado […] no quería olvidar lo que me hizo amar a Barbie cuando era niña” y afirmó Gerwig riéndose de que usó tanto rosa que “El mundo se quedó sin rosa”