Balenciaga presentó su colección de Alta Costura 2025 con una propuesta que marca un antes y un después en la historia de la firma. En lo que se perfila como la última colección de Demna para la maison, el diseñador apuesta por la contención, la técnica y un enfoque profundamente personal que contrasta con la teatralidad habitual del circuito de la moda.
Desde las calles de París, cuna de su carrera, Demna reinterpreta los códigos de la alta costura con una mirada contemporánea. La sastrería escultórica y los cortes anatómicos se fusionan con tejidos nobles y siluetas fluidas que desafían las normas del cuerpo tradicional. Piezas como abrigos sin costuras, blusas de tafetán y trajes “talla única” elevan el arte del vestir a una nueva dimensión, donde la comodidad no compromete la elegancia.
Isabelle Huppert
Cada prenda refleja un equilibrio entre memoria e innovación. Detalles como bordados con 300 km de hilo, flores hechas de papel reciclado y referencias a archivos históricos de la casa refuerzan el valor artesanal sin caer en la nostalgia. Incluso los accesorios, desde zapatillas de precisión hasta bolsos sin logos, apuntan a una redefinición del lujo: más íntimo, menos ostentoso.
Demna transforma la pasarela en un acto de presencia silenciosa. En lugar de música estruendosa, la banda sonora enumera los nombres del equipo creativo, rindiendo homenaje al trabajo colectivo. Esta colección no solo cierra un ciclo, sino que proyecta una visión clara del futuro de la alta costura: técnica impecable, narrativas personales y un lujo emocional sin artificios.