Jennie ha vuelto a conquistar las escaleras del Met, y lo ha hecho canalizando el legado más puro de la maison que mejor representa: Chanel. Para su tercera aparición consecutiva en la gala, la estrella de Blackpink apostó por un vestido-esmoquin negro diseñado por la firma francesa, encarnando a una moderna Coco Chanel en perfecta sintonía con el tema de la noche: ‘Superfine: Tailoring Black Style’.

La elección no fue solo estilística, sino también simbólica: apostar por un look de una casa históricamente asociada a la élite blanca europea durante épocas de opresión sistémica hacia las personas negras añadió un peso histórico a la narrativa de la gala. Jennie no solo vistió Chanel, supo resignificarlo y hacerlo dialogar con el presente.

La artista surcoreana fue captada saliendo de su hotel con una actitud serena y poderosa, fiel al estilo sobrio y elegante que ha cultivado en sus últimas apariciones. Este momento se suma a una primavera imparable: actuación en Coachella, el lanzamiento de su álbum Ruby, y el inminente regreso de Blackpink con nueva música y gira mundial.

“Quería lanzarme, salir de mi zona de confort”, dijo a Billboard. “Si esta es mi vida, tengo que explorar y aprender”.