Jannik Sinner escribió un nuevo capítulo en la historia del tenis mundial al consagrarse campeón de Wimbledon 2025 tras vencer a Carlos Alcaraz en una final vibrante. El italiano no solo logró su primer título sobre el césped londinense, sino que además se convirtió en el ganador del premio económico más alto jamás otorgado en un torneo de Grand Slam: 3 millones de libras esterlinas, equivalentes a 3,5 millones de euros.
La victoria tiene un valor simbólico y competitivo. Después de perder frente al español en Roland Garros, Sinner logró imponerse en una revancha directa que redefine su lugar en la élite del tenis. El triunfo refuerza su posición como número uno del ranking ATP, incrementando además su ventaja en la carrera anual por puntos y premios. Con este nuevo botín, las ganancias acumuladas de Sinner en premios oficiales superan ya los 40 millones de euros, consolidándolo como una de las figuras más rentables y dominantes del circuito.
A nivel fiscal, el importe será gravado bajo la legislación británica. El Reino Unido retiene un 45% sobre lo que exceda las 125.000 libras, aplicando tasas del 20% y 40% en los tramos inferiores. Pese a la carga impositiva, el monto neto representa un hito en el tenis profesional y un reflejo del crecimiento económico del torneo londinense, que continúa aumentando su bolsa de premios año tras año.
Carlos Alcaraz, por su parte, se llevó 1,52 millones de libras, cerca de 1,75 millones de euros, como finalista del certamen. Aunque no pudo revalidar su título, el murciano sigue demostrando un nivel de elite y se mantiene como el principal contendiente del italiano en el circuito.
Los premios de Wimbledon 2025 mantienen la política de igualdad entre los cuadros masculino y femenino, por lo que Iga Swiatek y Amanda Anisimova, finalistas del torneo femenino, recibieron exactamente las mismas cifras que sus pares masculinos. Esta paridad refuerza el compromiso del torneo con la equidad en el deporte profesional.
La edición 2025 de Wimbledon deja un mensaje claro: el tenis vive uno de sus momentos más competitivos y lucrativos, con una nueva generación de figuras que no solo dominan en la pista, sino que también rompen récords fuera de ella.