La campaña ‘Sydney Sweeney Has Great Jeans’ de American Eagle se convirtió en uno de los fenómenos virales más intensos del verano 2025. Lo que parecía un claim ingenioso alrededor de unos vaqueros se transformó en discusión cultural sobre representación, estándares de belleza y el juego lingüístico entre great jeans y great genes. Parte del público acusó a la marca de favorecer la figura de mujer blanca y normativamente hegemónica, mientras otros defendieron el anuncio señalando que se estaba proyectando polémica donde no existía intención.
Tras días en tendencia y semanas de ruido, la actriz finalmente habló. En entrevista con GQ, Sydney Sweeney reconoció su sorpresa ante la escalada mediática y dijo: “Hice un anuncio de vaqueros. La reacción me sorprendió, pero me encantan los vaqueros”. Sin embargo, más allá del titular, su actitud durante la pregunta llamó la atención: se mostró distendida, casi como si la controversia le importara poco, y no profundizó demasiado, pese a que podía haber hecho una reflexión con más sustancia dado el impacto cultural que generó la campaña. La entrevistadora, con cierto tono ególatra y protagonista, tampoco ayudó a elevar la conversación. Resultado: una respuesta breve, que dejó más vacío que cierre real.
También reconoció que apenas vio el alcance real del debate porque estaba rodando ‘Euphoria’, trabajando 16 horas diarias: “Dejé el móvil a un lado. Trabajaba todos los días, llegaba a casa y me dormía. Apenas vi la polémica”.
No es la primera vez que la actriz enfrenta un escrutinio similar. En diciembre de 2024, durante su preparación física para interpretar a Christy Martin, sufrió comentarios ofensivos sobre su cuerpo en redes y respondió subiendo un vídeo a Instagram mostrando los insultos junto a clips reales de su entrenamiento, sin añadir texto.
Por su parte, American Eagle defendió la campaña subrayando que el mensaje siempre estuvo centrado en los vaqueros y en la historia de cómo cada persona los interpreta desde su identidad propia.
Lo que empezó con una frase se convirtió en termómetro cultural inmediato. Un recordatorio de que hoy, una línea creativa puede incendiar internet en milisegundos… y colocar a una actriz en el centro de un debate global que nunca buscó iniciar.