La llegada de Demna a Gucci está transformando silenciosamente la identidad de la casa italiana. Su nueva propuesta Pre-Fall 2026, concebida como un desfile imaginado y nunca celebrado, consolida una visión estética que mira de frente a los años noventa y rescata la sensualidad afilada que definió la era Tom Ford. El diseñador profundiza así en un lenguaje cada vez más claro dentro de la firma, donde la nostalgia, la sofisticación y el minimalismo convergen para construir una nueva etapa creativa.
Tras el impacto visual de La Famiglia y el cortometraje El Tigre, Demna explora nuevamente los códigos históricos de la maison con una lectura personal del archivo. Su propuesta, bautizada como Generación Gucci, se articula como una reinterpretación contemporánea de los arquetipos que marcaron una década completa de moda. El diseñador fotografió él mismo el lookbook, evocando la iluminación teatral de 1996 que definió el espíritu provocador de Ford e inspirándose en piezas recuperadas directamente del archivo de la casa.
El resultado es una colección donde la silueta vuelve a estrecharse, alejándose de las proporciones sobredimensionadas que marcaron su trayectoria anterior. El traje de seda rosa que abre la serie funciona como declaración de intenciones: líneas limpias, materiales táctiles y una cercanía al cuerpo que celebra la sensualidad contenida que hizo icónica a Gucci. Este retorno al refinamiento técnico lo llevó incluso a contactar a los fabricantes originales de archivo, descubriendo cómo las innovaciones textiles de los últimos treinta años transforman los acabados y aportan un matiz vivido y contemporáneo.
La selección de materiales construye un vocabulario propio: seda, cachemir, gamuzas lujosas, denim depurado y cuero trabajado con una ligereza sorprendente. Demna insiste en que el nuevo lujo está ligado a la comodidad, un principio que aplica tanto a las prendas como a los accesorios. Destacan las nuevas interpretaciones del Jackie 1961, la reinvención elegante del Dionysus y unas bailarinas puntiagudas que el diseñador llevó deliberadamente al terreno masculino. Para él, la ligereza no es solo una técnica, sino un símbolo de modernidad y una forma de devolver al usuario el deseo genuino de vestir piezas que se sienten hechas para acompañar, no para impresionar por peso o rigidez.
En esta serie conviven blusas con lazo, faldas plisadas, vestidos ecuestres de seda, chaquetas de motociclista y propuestas más atrevidas como abrigos de pelo híbrido que mezclan borrego, plumas y muselina sin perder fluidez. Todo encaja dentro de un imaginario sensual que mira al pasado sin replicarlo, activando un deseo nuevo a través de la reinvención.
Para Demna, el desafío es crear productos que generen ese impulso inmediato y emocional, una sensación de relevancia que atraviesa el tiempo. Su ambición es devolver a Gucci la capacidad de marcar una época, como ocurrió en los noventa, pero desde un enfoque actual donde la inteligencia del diseño y la visión de marca pesan más que la grandilocuencia narrativa. En Pre-Fall 2026, el diseñador imagina el desfile que nunca existió, construyendo desde la memoria colectiva un futuro para la casa florentina que vuelve a sentirse atrevido, consciente y decididamente moderno.