Meses después del final de Stranger Things, Gaten Matarazzo ha puesto palabras a una de las preguntas que más siguen persiguiendo a la audiencia: qué ocurrió realmente con Eleven. El actor, que dio vida a Dustin Henderson durante toda la serie, ha compartido ahora su interpretación del desenlace mientras promociona su nueva película, ‘Pizza Movie’, y su lectura no ha tardado en volver a encender la conversación en torno al cierre del fenómeno de Netflix

El final de la ficción dejó uno de sus giros más comentados con el aparente sacrificio de Eleven, interpretada por Millie Bobby Brown. Sin embargo, la serie decidió no cerrar del todo esa herida y sembró una duda deliberada: la posibilidad de que la joven hubiera fingido su muerte con ayuda de su hermana Kali antes de desaparecer rumbo a Islandia. Esa ambigüedad fue precisamente una de las claves del episodio final, que dejó a los personajes aferrados a la idea de creer que sigue viva, mientras la audiencia quedaba libre para sacar sus propias conclusiones. 

En declaraciones a The Hollywood Reporter, Matarazzo explicó que Dustin sí cree que Eleven ha muerto. Según el actor, su personaje es demasiado pragmático y racional como para ignorar las pruebas que tiene delante, especialmente frente a la visión más esperanzada de Mike, interpretado por Finn Wolfhard. Aun así, también sugirió que Dustin nunca le diría eso a su amigo de una forma tan tajante, y que por lealtad seguiría sosteniendo que ella podría seguir ahí fuera. 

Lo más interesante llega cuando el propio intérprete deja a un lado a su personaje y habla desde su perspectiva personal. Matarazzo reconoce que él también se inclina a pensar que Eleven está muerta, aunque no descarta que Matt y Ross Duffer puedan recuperar ese hilo en algún momento y darle la vuelta. Es decir, ni siquiera uno de los rostros centrales de la serie cree que el cierre haya quedado completamente sellado. 

Más allá de confirmar o desmentir teorías, sus palabras refuerzan algo que el desenlace ya había dejado claro: ‘Stranger Things’ quiso despedirse sin apagar del todo su misterio. Y quizá ahí reside parte de su fuerza final. No en ofrecer una certeza absoluta, sino en permitir que el legado emocional de Eleven siga suspendido entre la pérdida, la esperanza y la posibilidad de un regreso.