Bruce Willis no es consciente del deterioro cognitivo que padece. Así lo ha explicado su esposa, Emma Heming Willis, al hablar abiertamente sobre la demencia frontotemporal que afecta al actor de 70 años, en una conversación marcada por la calma, la empatía y el deseo de desmontar malentendidos en torno a la enfermedad.

Durante su participación en el pódcast Conversations with Cam, Heming explicó que el actor “nunca ha conectado los puntos” respecto a su diagnóstico. “Bruce nunca llegó a ser consciente de lo que le estaba pasando”, señaló, añadiendo que, paradójicamente, eso ha sido a la vez una bendición y una dificultad. “Estoy muy agradecida de que no lo sepa. De verdad lo estoy”, confesó.

La esposa del intérprete aclaró que Willis padece anosognosia, una condición neurológica asociada a determinadas enfermedades degenerativas que impide al cerebro reconocer sus propios cambios. No se trata de negación ni de resistencia a aceptar la realidad. “La gente cree que es negación, que no quieren ir al médico porque dicen ‘estoy bien’. Pero no es eso. Es que su cerebro ya no puede identificar lo que le está ocurriendo. Para ellos, esa es su nueva normalidad”, explicó.

A pesar del diagnóstico, Emma Heming subrayó que Bruce Willis sigue “muy presente en su cuerpo” y que la familia ha avanzado junto a él, adaptándose a cada etapa del proceso. “Hemos progresado con él. Nos hemos adaptado con él”, afirmó, destacando la importancia de acompañar sin forzar, de aprender a estar desde otro lugar.

Uno de los temores más frecuentes en torno a este tipo de enfermedades es la pérdida del vínculo emocional. Sin embargo, Heming fue clara al respecto: Cuando me preguntan si Bruce todavía sabe quién soy, la respuesta es sí”. Aunque la forma de relacionarse haya cambiado, sigue existiendo una conexión profunda con ella y con sus hijas. “No es la misma manera en la que tú conectas con tus seres queridos, pero sigue siendo hermosa. Sigue siendo significativa. Simplemente es diferente”.

Las palabras de Emma Heming Willis aportan una mirada serena y humana a una realidad compleja, alejándose del dramatismo y poniendo el foco en la adaptación, el amor y la presencia. Un testimonio que no solo arroja luz sobre la situación del actor, sino que también ayuda a comprender mejor una enfermedad que sigue siendo, en muchos aspectos, profundamente incomprendida.

En el silencio de los focos y lejos de los grandes papeles que marcaron su carrera, Bruce Willis continúa conectado a su familia de una forma distinta, pero no menos real. Y en ese espacio, como recuerda su esposa, también hay belleza.