La firma Ralph Lauren presentó su colección Primavera 2026 en un espacio íntimo de su sede en Madison Avenue, en Nueva York, donde la puesta en escena minimalista cedió todo el protagonismo a las prendas. Con un ambiente depurado de paredes blancas, lámparas de mimbre y una escalera curva, la pasarela se transformó en un escenario que reflejó la esencia de la propuesta: fuerza y sensualidad en equilibrio perfecto.

El concepto de la colección giró en torno a una mujer que combina elegancia y determinación, capaz de moverse entre lo estructurado y lo delicado. La sastrería fue la gran protagonista, dominando con chaquetas, abrigos y pantalones de siluetas precisas en una paleta dominada por el negro, el blanco y el rojo. Destacó un abrigo polo blanco superpuesto a un bra top y pantalones, que abrió el desfile marcando la dirección de la temporada: utilidad refinada y sofisticación moderna.

Los vestidos aportaron versatilidad y un guiño al legado histórico de la moda. Desde un vestido rojo con estructura de corsé hasta una pieza floral de inspiración años 40, cada diseño evocaba una narrativa distinta. En la noche, las siluetas se movieron entre la sobriedad y el glamour deportivo, con faldas de lentejuelas combinadas con camisetas negras recortadas.

Los detalles artesanales reafirmaron la identidad de la casa: patchwork en vestidos y monos, cuero trabajado en bustiers y trajes ultraligeros, además de bordados sobre lino. Los complementos acompañaron este universo con bolsos de cuero tejido, sandalias, alpargatas y joyería de plata esculpida, todo pensado para resaltar el contraste entre lo clásico y lo innovador.

La colección Primavera 2026 de Ralph Lauren confirma el dominio de la marca en reinterpretar códigos masculinos y transformarlos en un lenguaje femenino cargado de modernidad. Un desfile que reafirma su lugar como sinónimo de elegancia contemporánea con un poder magnético que promete marcar la temporada.