Sentada en su habitación, Corina Smith no compone canciones: escribe cartas. Algunas llegan a sus destinatarios, otras se quedan en su bloc de notas convertidas en música. Esa intimidad brutal es la que envuelve su nuevo álbum, ‘menos triste más mami’, una continuación directa —y emocional— de ‘triste pero siempre mami’, su primer disco. “El título representa el estado emocional que tuve luego de aquella etapa. Es literalmente lo que vino después de una ruptura”, confiesa. La decisión de renombrar el proyecto fue espontánea, pero profundamente honesta: “El álbum tenía otro título, pero a último minuto decidí cambiarlo porque era la mejor forma de explicarlo todo”.
Lejos de cerrarse como un capítulo definitivo, este nuevo trabajo es un diario emocional dividido en tres actos: ilusión, confusión y reflexión. “Este álbum está completo porque sentí que la historia tuvo un final. Vi que pasé por etapas distintas del mismo proceso de evolución, de reafirmar mi identidad, y al sacarlo, siento que lo miro como si fuera un diario de lo vivido”. No hay dramatismo forzado, sino un equilibrio sorprendente entre introspección y claridad emocional. “Estoy en paz. Lista para lo próximo, aunque no sepa qué es todavía”.
La conversación fluye entre lo íntimo y lo artístico. La venezolana reflexiona sobre el impacto de haber compartido su vida personal a través de la música: “Lo más difícil fue sacar el primer álbum. Era todo muy vulnerable, sin contexto anterior. Pero aprendí que compartir mi historia fue positivo. Me dio fuerza para evolucionar, tanto en lo profesional como en lo personal”. Esa lección se volvió brújula en esta nueva etapa, donde la libertad creativa fue total: “Me incliné por los estilos que me nacen. No fue un experimento sonoro, sino una elección consciente de lo que me gusta y representa”.
La producción, más íntima y acústica en algunos momentos, convive con el R&B suave y ciertos guiños al reguetón. La dualidad está siempre presente: “Con mis amigos bromeamos diciendo que cuando saco un tema más urbano soy Catiosca, y cuando es más triste, más personal, es Cori en su cuarto escribiendo. Explorar ambos lados es parte de mi arte”. Esa transparencia emocional ha creado un vínculo especial con su audiencia, que la sigue desde hace años. “Ser vulnerable es natural. Intentar mostrarme perfecta es una falsedad. Cuando reprimes lo que sientes, tarde o temprano todo eso sale. Prefiero mostrarme en proceso”.
“Siento que estoy en la transición de ‘menos triste más mami’ a lo próximo, que no sé qué será, pero estoy lista para vivirlo”
Corina Smith
En esta narrativa, hay una figura clave que le dio forma visual al disco: Óscar Casas, coprotagonista de todos sus visualizers. “Él representa justo eso: esa persona inesperada que llega a tu vida y te marca de forma linda. Le sumó mucho al proyecto y entendió a la perfección lo que quería contar”. A diferencia de su primer álbum, donde todo lo visual giraba en torno a ella, esta vez quiso representar la apertura emocional hacia otros. Y lo hizo con una historia en capítulos, casi cinematográfica, que explora el amor desde un nuevo lugar.
Pero si hay algo que define a Corina Smith, además de su honestidad emocional, es su sensibilidad estética. La moda no es un accesorio, sino parte integral de su expresión. “Desde el día uno, cuando decidí tener un proyecto musical, quise que fuera más que cantar. La estética siempre ha estado presente. Me encanta la moda, me inspira y tiene un impacto directo en mi estado de ánimo y confianza”. Su presencia en la Fashion Week de Madrid no fue casual: “Quiero hacerme un hueco porque es parte de mi trabajo. Me gustaría colaborar con marcas que amo”.
Anillos: Luxenter Pendientes: Susmie’s
Las canciones de este nuevo disco también funcionan como cartas no enviadas. O al menos, no todas. Algunas sí encontraron destino: “He enviado ‘La Suite’ y ‘Siempre volvemos’ a la persona que inspiró los temas. Son parte de una historia compartida”. Lo que no se dijo, se cantó. Y eso basta.
En un mundo saturado de imágenes filtradas, su apuesta por mostrarse tal cual es —en lo emocional y en lo artístico— se vuelve profundamente política. “Creo que lo más lindo del arte es cuando uno se sincera consigo mismo. Si puedo ser ese artista que alguien escucha en un mal día y le cambia el ánimo, ya estoy feliz”.
Hoy, Corina Smith no necesita disfrazar sus emociones. Las convierte en música, las viste de estética y las lanza al mundo con la convicción de quien ya no teme mostrar su vulnerabilidad. “Siento que este álbum me hizo encontrarme”, dice. Y en ese hallazgo, también hay una invitación para que su público se encuentre a sí mismo.
Créditos:
PHOTOGRAPHY Repocam CREATIVE DIRECTION Hernan Ripiert
GROOMING Cayetana Jimé STYLING Pepa Casas Assisted by: Amina Imane AGRADECIMIENTOS Cool Rooms Hotel