La industria de la moda ya tiene fecha marcada en rojo. La Met Gala 2026 ha revelado oficialmente su código de vestimenta: “Fashion is Art”, una consigna que anticipa una de las ediciones más ambiciosas y conceptuales del evento en los últimos años. Más que una simple temática estética, el lema redefine el papel del atuendo en la alfombra roja: no bastará con vestir alta costura, habrá que interpretarla.

El código acompaña la exposición de primavera del Costume Institute, titulada “Costume Art”, que inaugurará las nuevas Condé Nast Galleries dentro del museo. La muestra reunirá cerca de 400 piezas que abarcan cinco mil años de historia, proponiendo borrar la jerarquía tradicional entre obra artística y prenda de vestir. La intención es clara: presentar el cuerpo vestido como un medio artístico equivalente a la pintura o la escultura.

Andrew Bolton, comisario del instituto, resume la idea central al afirmar que la moda atraviesa todas las colecciones del museo, funcionando como un hilo conductor que conecta épocas, culturas y disciplinas. Bajo esta premisa, la gala invitará a los asistentes a concebir sus looks como instalaciones vivas, capaces de dialogar con el espacio museístico.

Para liderar la velada del 4 de mayo, Anna Wintour ha reunido a un trío de coanfitrionas de enorme peso cultural. Beyoncé regresa a la escalinata como figura central, acompañada por la actriz Nicole Kidman y la tenista Venus Williams. A ellas se sumará un amplio comité anfitrión que reúne música, cine, deporte y moda, junto al director creativo Anthony Vaccarello y la actriz Zoë Kravitz como copresidentes.

La lista de invitados y participantes incluye nombres de distintas generaciones creativas, desde artistas musicales hasta figuras del arte contemporáneo y el entretenimiento, subrayando la intención de posicionar la gala como un cruce real entre disciplinas. Incluso los patrocinadores honorarios, Jeff Bezos y Lauren Sánchez Bezos, formarán parte del liderazgo simbólico de la noche.

El próximo 4 de mayo, en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, la pregunta no será quién vistió mejor, sino quién consiguió transformar su atuendo en una obra. La Met Gala deja de mirar la moda como espectáculo para reivindicarla como lenguaje artístico.