Madrid volvió a convertirse en el epicentro del deporte y el estilo con los Premios Laureus 2026, celebrados en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. La alfombra roja de los conocidos como los Oscar del deporte no solo destacó por la presencia de grandes figuras internacionales, sino también por una puesta en escena donde la moda jugó un papel protagonista.
Entre los nombres más comentados de la noche, Ana Peleteiro brilló con una elección que conjugaba elegancia, feminidad y presencia. Presumiendo de embarazo, la atleta apostó por un vestido de lentejuelas bordadas a mano en tono nude de Pedro del Hierro, perteneciente a la colección Primavera/Verano 2024. Completó el estilismo con joyas en dorado y un semirrecogido muy favorecedor, dando forma a una imagen sofisticada y luminosa que reforzó su posición como uno de los rostros más influyentes del panorama actual.
Por su parte, Garbiñe Muguruza volvió a demostrar su afinidad con una estética depurada, aunque esta vez desde una vertiente mucho más vibrante. La extenista eligió un precioso vestido azul eléctrico de Tadashi Shoji, una apuesta rotunda y elegante que equilibraba sobriedad y fuerza visual con gran acierto. El resultado fue uno de los más sólidos de la velada, confirmando una vez más su capacidad para moverse con naturalidad dentro del lenguaje de la alfombra roja.
También destacó Delfina Brea, con un elegante vestido negro asimétrico de un solo hombro de Michael Costello, con abertura lateral y una capa fluida que aportaba movimiento y dramatismo a su paso por la alfombra roja. El estilismo, firmado por el estilista y director de moda de Xmag Hernan Ripert, equilibraba sofisticación y presencia escénica, mientras que el maquillaje y peluquería, a cargo de Dalia Cuesta, completaban el look con un acabado pulido y luminoso. Los accesorios, cuidadosamente elegidos, reforzaban la coherencia de la propuesta: un bolso de mano de Lottusse 1877 y unos zapatos de Steve Madden terminaban de dar forma a un conjunto perfectamente alineado con las claves actuales de la alfombra roja.
No todos los looks de la noche estuvieron a la misma altura. Uno de los más desconcertantes fue el de Lamine Yamal, cuya elección resultó excesivamente informal para una gala de esta categoría. Lejos de dialogar con el código estético que exige una cita como los Laureus, su estilismo transmitía una sensación improvisada y poco trabajada, más cercana a un plan cotidiano que a una gran alfombra roja internacional. En una noche en la que la mayoría entendió el peso simbólico del evento, su propuesta quedó claramente desdibujada y se situó entre las menos acertadas.