La Semana de la Moda de París es, sin duda, uno de los escenarios más exigentes del circuito global. Cada detalle, cada silueta, cada accesorio, se convierte en parte de un diálogo internacional sobre estilo y expresión. En ese contexto, Emilia Mernes apareció en el desfile de Vaquera con un conjunto que dejó más dudas que aplausos.
La artista optó por una chaqueta reflectante en gris metalizado combinada con una falda globo de piel y una boina, completando un estilismo que pretendía fusionar vanguardia y guiños parisinos, pero que terminó cayendo en el exceso. Lejos de proyectar sofisticación, la propuesta resultó poco favorecedora, rozando el disfraz y dejando una pregunta en el aire: ¿quién aprueba estos estilismos?
Aunque Vaquera —fiel a su estética exagerada y subversiva— presentó una colección Spring 2026 cargada de ironía, volúmenes extremos y códigos disruptivos, el look de Emilia parecía más una caricatura que una interpretación editorial. La elección de la boina, ese eterno cliché de turista en París, tampoco ayudó a salvar el conjunto.
A veces cuesta entender si algunas figuras públicas realmente reciben asesoramiento estético o si simplemente deciden ignorarlo. Lo cierto es que, en esta ocasión, Emilia Mernes no supo aprovechar la plataforma global del front row y terminó desentonando entre un público que exige más coherencia, riesgo bien calculado y, sobre todo, identidad estilística.