La nueva campaña de American Eagle, protagonizada por Sydney Sweeney, ha dividido a las redes y generado un impacto mediático sin precedentes. Bajo el provocador eslogan “Sydney Sweeney Has Great Jeans”, la marca de moda juvenil desató un aluvión de críticas y aplausos, convirtiendo un anuncio de vaqueros en un fenómeno cultural.

La campaña, que juega con la ambigüedad entre jeans y genes, fue acusada de racismo y sexualización, al mostrar a la actriz blanca, rubia y de ojos azules en poses sugerentes. Mientras que sectores progresistas cuestionaron el mensaje implícito, defensores conservadores aplaudieron su estética y acusaron a los críticos de fomentar una censura ideológica. La controversia escaló cuando Donald Trump expresó públicamente su apoyo al anuncio, lo que coincidió con un aumento del 20 % en las acciones de la compañía, según varios medios estadounidenses.

Sin embargo, más allá del ruido, los números siguen en el centro del debate. Aunque American Eagle ha sufrido una caída del 3 % en ventas y un descenso del 21 % en bolsa durante 2025, el impulso generado por la campaña podría representar un punto de inflexión. A falta de cifras oficiales, algunos analistas estiman que la compañía podría haber generado ingresos millonarios indirectos a través del valor mediático acumulado y la visibilidad global alcanzada.

Sydney Sweeney, por su parte, no ha respondido públicamente a la controversia. Su carrera, sin embargo, sigue en ascenso: con una fortuna estimada en 40 millones de dólares, la actriz ha consolidado su posición como una de las figuras más influyentes de su generación.