El pasado lunes, la Semana de la Moda de Nueva York (NYFW) alcanzó su punto culminante con una serie de eventos que marcaron la pauta en la industria de la moda. Los recuerdos de las tiendas en Bryant Park y los montajes en el Lincoln Center resonaban entre los asistentes, recordando una época pasada de comodidad y conveniencia.

Sin embargo, con la evolución de la industria, los editores se vieron obligados a desplazarse entre los edificios del distrito financiero de South Street hasta Midtown y luego hacia el Upper East Side, un laberinto logístico que, en ocasiones, resultó en la pérdida de algunos desfiles.

A pesar de los desafíos logísticos, una vez que las luces se atenuaron y comenzaron los desfiles, cualquier resentimiento se disipó. El lunes pasado en la #NYFW reveló colecciones impresionantes para el otoño/invierno 2024, destacando la esencia de la moda estadounidense y su destreza en la alfombra roja.

El director creativo de Carolina Herrera, Wes Gordon, inauguró la jornada, presentando una colección que no solo reflejaba la fuerza y elegancia de la mujer estadounidense, sino que también desafiaba las normas estacionales con su vibrante paleta de colores. Personalidades como Demi Moore, una figura que personifica la modernidad y la sofisticación, se encontraban entre los invitados más destacados.

LaQuan Smith, por su parte, cautivó al público con una exhibición en el centro de la ciudad, infundiendo confianza y seducción en sus creaciones. Las colaboraciones con diseñadores como Giuseppe Zanotti agregaron un toque adicional de estilo y elegancia, mientras que la actuación improvisada de Babyface en el piano añadió un aura de lujo a la velada.

El enfoque en la artesanía y los detalles refinados también se destacó en la colección de Pamella Roland, que capturó la atención con sus conjuntos inspirados en Hollywood y sus diseños meticulosamente elaborados.