La llegada de Chappell Roan como nueva embajadora global de MAC marca un momento decisivo para la industria de la belleza. La artista, convertida en uno de los fenómenos culturales del año, consolida su relación con la firma después de lucir sus productos en apariciones icónicas como los Grammy y los VMAs, donde su estética audaz la posicionó como un referente absoluto de estilo y actitud.
La elección de Roan no es casual. Su voz artística, profundamente ligada a la comunidad LGBTQIA+, encaja con la filosofía de MAC Cosmetics, una marca que históricamente ha defendido la expresión libre, el arte sin límites y la diversidad como sello irrenunciable. En palabras de la cantante, colaborar con MAC supone “un cierre de círculo emocional”, una alianza con una firma que siempre ha respaldado identidades queer, el espíritu drag y las formas más radicales de expresión personal.
Nicola Formichetti, nuevo director creativo de MAC, destaca que Roan encarna “una generación que valora la autenticicad, la alegría queer y la autoexpresión sin miedo”, principios que definen a la marca desde sus orígenes y que ahora encuentran en la artista un rostro plenamente coherente con su misión global.
El primer proyecto juntos eleva esa visión a un nuevo nivel: una campaña inspirada en el cine negro, concebida por el maquillador Andrew Dahling, que fusiona estética militar de los años treinta con el dramatismo característico de Roan. Sobre su piel blanca icónica, Dahling construye un look afilado con cejas finas, sombras frías y pestañas con brillo metálico, una composición que él mismo define como “una visión moderna de la androginia, poderosa y absolutamente inconfundible”.
Con esta alianza, MAC y Chappell Roan inauguran una etapa donde la belleza vuelve a situarse como herramienta de identidad, reivindicación y narrativa cultural. Una colaboración que promete trascender campañas y convertirse en un símbolo generacional de libertad creativa.