Nieves Álvarez ha revisado sus comienzos en la industria de la moda con una mirada honesta que rompe con muchos de los tópicos asociados al sector. Con motivo de su 52 cumpleaños, la modelo ha recordado que su historia no encaja en el perfil habitual que suele asociarse al éxito en este ámbito: “No era la chica guapa del colegio que llamaba la atención”. Estas declaraciones se produjeron en el podcast ‘A solas con’, presentado por Vicky Martín Berrocal, donde Álvarez compartió detalles de cómo comenzó su trayectoria. Su entrada en el mundo del modelaje se produjo de forma completamente inesperada. Estando aún en COU, fue abordada por un cazatalentos a la salida del colegio. “Yo iba con mi carpeta llena de fotos de Butragueño y con el uniforme del colegio. Mis amigas se empezaron a reír”, recordó.

Días después, un reportaje en prensa terminó de cambiar su percepción. Al ver a Judit Mascó en portada junto a una guía sobre cómo convertirse en top model, identificó entre las agencias mencionadas la misma que la había contactado. Fue entonces cuando decidió dar el paso: “Le dije a mi madre: ‘Mamá, quizá esto va en serio’”. A partir de ahí, su carrera comenzó a desarrollarse con rapidez, aunque bajo una supervisión constante por parte de su familia. En una época en la que la industria era menos transparente, su madre la acompañaba a todos sus compromisos profesionales. “No se fiaba de nadie y no quería dejarme sola”, ha explicado.

En sus declaraciones, Álvarez también ha abordado las exigencias del sector y la importancia de la seguridad personal en los inicios. Ha reconocido que los rechazos forman parte del proceso, especialmente en edades tempranas, y que es necesario desarrollar una fuerte confianza en una misma para continuar. “Cuando eres joven y solo te dicen ‘no’, te replanteas muchas cosas”, afirmó.

Más allá de la imagen, la modelo defiende una visión del oficio vinculada a la interpretación y la creación. “Cuando entras en un estudio dejas de ser tú como persona y tienes que interpretar lo que quiere el diseñador. Para mí la moda y la fotografía son arte”, señaló, destacando la dimensión narrativa del trabajo frente a la cámara.