La actriz Catherine O’Hara falleció el viernes a los 71 años en su domicilio de Los Ángeles, tras una breve enfermedad, según confirmó su representante. Con su desaparición se apaga una de las figuras más queridas, versátiles y respetadas de la comedia contemporánea, capaz de reinventarse y brillar en cada etapa de su vida profesional.
Nacida en Toronto, O’Hara inició su carrera en los años setenta como parte del legendario programa canadiense de comedia Second City Television, que co-creó junto a Eugene Levy. Aquella etapa fue clave no solo para definir su particular sentido del humor —inteligente, físico y profundamente humano— sino también para sentar las bases de una colaboración artística que se prolongaría durante décadas.
En el cine, su rostro se convirtió en familiar para el gran público gracias a títulos ya clásicos. Interpretó a la inolvidable madre de Kevin en ‘Solo en casa’, una película que marcó a toda una generación y consolidó su lugar en la cultura popular. A ello se sumaron papeles memorables en ‘Bitelchús’, ‘After Hours’ y en el universo creativo de Christopher Guest, con películas como ‘Very Important Perros’, ‘For Your Consideration’, ‘Waiting for Guffman’ y ‘A Mighty Wind’, donde desplegó una comedia sofisticada, incómoda y absolutamente personal.
Además, su voz formó parte de la infancia de muchos espectadores gracias a su participación en películas de animación como ‘Pesadilla antes de Navidad’ y ‘Chicken Little’, demostrando que su talento no entendía de formatos ni de edades.
Lejos de retirarse, O’Hara vivió una auténtica resurrección profesional pasada la barrera de los 60. Su interpretación de Moira Rose en la serie ‘Schitt’s Creek’ la convirtió en un fenómeno global, le valió su segundo premio Emmy y la presentó ante una nueva generación de espectadores. El personaje, exagerado, vulnerable y profundamente icónico, es hoy uno de los grandes referentes televisivos del siglo XXI.
Ese renovado reconocimiento la llevó a participar en proyectos de alto perfil como ‘The Last of Us’ y ‘The Studio’, así como a regresar recientemente al cine con ‘Bitelchús Bitelchús’, retomando el papel de Delia Deetz. En entrevistas recientes, la actriz reflexionaba con lucidez sobre la industria actual, reconociendo sus contradicciones pero defendiendo la pasión genuina de quienes la conforman.
Más allá de los premios y los títulos, Catherine O’Hara será recordada por algo más difícil de definir: su capacidad para hacer reír sin crueldad, para emocionar desde el exceso y para demostrar que el talento no entiende de edades ni de modas. En 2021 fue nombrada alcaldesa honoraria de Brentwood, el barrio de Los Ángeles que adoptó como hogar y donde hoy se despide una leyenda.
Le sobreviven su marido, el diseñador de producción Bo Welch, sus hijos Matthew y Luke, y una extensa familia. Su legado, sin embargo, seguirá vivo cada vez que alguien vuelva a reír, emocionarse o sentirse comprendido frente a una de sus interpretaciones.