Las tendencias de los años 2010 siguen regresando con fuerza, y lo que alguna vez fue considerado “cheugy” vuelve ahora con una nueva mirada estilística. Entre esos regresos inesperados aparece el "groutfit", el clásico conjunto completamente gris que dominó los armarios en 2015 y que ahora parece dispuesto a conquistar nuevamente la moda en 2026. La última en demostrarlo ha sido Katy Perry.

La cantante asistió el 11 de marzo al 98º Academy Awards Luncheon for Female Nominees celebrado en Beverly Hills, un encuentro organizado por la diseñadora Diane von Furstenberg que reunió a diversas figuras del entretenimiento, entre ellas Gwyneth Paltrow y Tracee Ellis Ross.

Para el evento diurno, la intérprete de ‘Roar’ optó por un estilismo aparentemente sencillo pero lleno de detalles refinados. Perry lució un suéter gris de punto con mangas ligeramente voluminosas y botones negros en contraste. La cantante dejó algunos botones abiertos en la parte superior e inferior de la prenda, revelando discretamente el abdomen y una sutil línea de escote.

El conjunto se completaba con pantalones de rayas en tonos grises de tiro medio, reforzando el carácter monocromático del look. Aunque el gris suele asociarse a una estética minimalista, Katy Perry añadió un toque sofisticado con accesorios en negro: gafas de sol cat-eye, bolso estructurado y zapatos de punta afilada, creando una imagen elegante y equilibrada.

El estilismo refleja también una evolución estética en la artista. Durante años, Perry se convirtió en una de las figuras más excéntricas de la moda pop, conocida por sus looks teatrales y cargados de humor. Entre los más recordados se encuentran el sujetador de cupcakes, las faldas con forma de cubo de palomitas o su icónico disfraz de hamburguesa gigante en la Met Gala.

Sin embargo, tras el lanzamiento de su álbum ‘143’ en 2024, la cantante parece haber iniciado una nueva etapa visual más refinada. En lugar de estilismos extravagantes, ha comenzado a apostar por silhuetas limpias, colores neutros y una elegancia más clásica.

Esta transición se ha hecho evidente en varias de sus apariciones recientes. En diciembre pasado, por ejemplo, la artista fue fotografiada en Abu Dhabi con un vestido midi negro de cuello estructurado combinado con zapatos peep-toe y un bolso Kelly de Hermès, proyectando una estética más sobria.

Algo similar ocurrió en Nueva York el pasado verano, cuando Katy Perry fue vista con un vestido strapless bicolor que evocaba el glamour clásico de Audrey Hepburn, acompañado de un corte de flequillo ultracorto que reforzaba el aire retro del conjunto.

Con su última aparición en Beverly Hills, la cantante confirma que incluso una tendencia aparentemente sencilla como el "groutfit" puede transformarse en una declaración de estilo. Si algo ha demostrado Katy Perry a lo largo de su carrera es que la moda, incluso en sus versiones más minimalistas, siempre puede reinventarse.