El artista conocido legalmente como Ye, anteriormente Kanye West, protagonizó uno de los momentos más comentados del juicio relacionado con su antigua mansión en Malibú, donde enfrenta una demanda presentada por el contratista Tony Saxon, quien reclama alrededor de un millón de dólares en salarios y gastos que asegura no haber recibido tras trabajar en la renovación de la propiedad en 2021.
Durante su comparecencia ante el tribunal, varios periodistas presentes describieron el comportamiento del músico como aparentemente somnoliento y evasivo. Según reportó Rolling Stone, el artista bostezó repetidamente, cerró los ojos durante largos periodos e incluso pareció cabecear en el estrado, lo que provocó miradas entre los asistentes en la sala.
El medio también señaló que el abogado del demandante, Ron Zambrano, llegó a susurrar a un colega la pregunta que muchos se hacían en ese momento: si el artista se había quedado dormido durante el interrogatorio. Informes de Courthouse News Service confirmaron igualmente que el músico parecía en ocasiones adormecerse en la pequeña sala del tribunal en el centro de Los Ángeles mientras respondía a las preguntas de la parte demandante.
A lo largo de su testimonio, Ye respondió en numerosas ocasiones con frases breves como “sí”, “no” o “no recuerdo”, ofreciendo pocos detalles sobre su relación laboral con Tony Saxon y sobre el proceso de renovación de la propiedad frente al mar.
Sin embargo, hubo un momento que llamó especialmente la atención. Según relató Emilie Hagen, conocida por documentar el juicio en redes sociales, el artista afirmó no recordar varios episodios relacionados con el contratista —como llevarlo a McDonald’s, acompañarlo a una ferretería o ayudarlo cuando se quedó sin gasolina—, pero sí recordó un detalle inesperado cuando se le preguntó si recordaba que Saxon tuviera mal olor corporal, a lo que respondió afirmativamente.
Durante la sesión, el músico también pidió que se le dirigieran utilizando únicamente su nombre legal actual, Ye, aclarando ante el tribunal: “Es solo Ye. Sin ‘señor’.”
El testimonio del artista llegó un día después de que su esposa, Bianca Censori, declarara también ante el tribunal. Durante su intervención, Censori aseguró en varias ocasiones que no recordaba ciertos detalles, aunque sí ofreció algunas respuestas más extensas que las de su marido.
La arquitecta defendió además uno de los argumentos centrales del equipo legal de Ye, afirmando que Tony Saxon habría exagerado o tergiversado sus credenciales profesionales al presentarse como contratista para la obra.
El demandante, por su parte, sostiene lo contrario. Según su testimonio, desde el principio dejó claro que no contaba con una licencia oficial como contratista, describiéndose ante el artista como “solo un tipo con una minivan”, aunque afirma que aun así terminó siendo puesto a cargo del proyecto de renovación antes de ser despedido.
El caso sigue desarrollándose en los tribunales y gira en torno a los trabajos realizados en la famosa propiedad frente al mar que Ye adquirió en Malibú, un proyecto arquitectónico que finalmente quedó inconcluso.
Mientras el juicio continúa, el comportamiento del músico en la sala —entre respuestas evasivas y momentos de aparente cansancio— se ha convertido en uno de los aspectos más comentados de un proceso que mantiene la atención de los medios estadounidenses.