En el penúltimo día de la Semana de la Moda de París, una de las maisons más emblemáticas del mundo alzó el telón para presentar un desfile histórico. Hablamos de Chanel, que no solo marcó el final de una temporada marcada por los cambios, sino también el comienzo de una nueva era bajo la dirección creativa de Matthieu Blazy. El diseñador belga, que revitalizó el lenguaje de Bottega Veneta, mostró su primera colección para la casa francesa tras la salida de Virginie Viard, y las expectativas eran altísimas.
Con el Grand Palais como telón de fondo, la pasarela se llenó de siluetas elegantes y una reinterpretación más contemporánea del legado Chanel. Blazy no rehuyó los códigos de la casa —tweeds, perlas, líneas limpias—, pero sí les inyectó un nuevo pulso, más moderno, más andrógino, más fresco.
Y como es habitual, la front row fue un desfile paralelo.
El ambiente era eléctrico, no solo por la expectación sobre la colección, sino también por la primera fila de celebridades que acudieron al evento. Becky Armstrong, habitual en los shows de la firma, eligió un look típico de Chanel que, si bien correcto, no terminó de favorecerle. La estética madura no hacía justicia a su juventud, aunque su presencia fue celebrada igualmente. Pedro Pascal, por su parte, apostó por un jersey azul sencillo, sin destacar especialmente. Penélope Cruz optó por una chaqueta negra de piel con pantalón estilo vaquero color crema: una elección algo predecible que no sorprendió. Margot Robbie lució un conjunto azul sin nada debajo de la chaqueta bomber, en un guiño al atrevimiento chic. Por último, Kendall Jenner se mantuvo fiel a su estilo minimalista con un total look negro y bolso en color burdeos, impecable y elegante.
La colección de Blazy funciona como secuela directa de su debut en julio: un tránsito entre el otoño y la primavera donde el lujo atemporal toma protagonismo. Tonos vivos contrastaron con negros y crudos que anclaron la propuesta en una estética serena, con influencias de los años setenta y una sastrería oversize masculina como protagonista. El cambio en Chanel es palpable, y aunque queda camino por recorrer, este primer paso abre una nueva narrativa para una de las casas más influyentes del mundo.