Balenciaga Pre-Fall 2026 marca un punto de inflexión en la evolución masculina de la casa, consolidando una visión donde movimiento, comodidad y herencia couture conviven con una energía claramente contemporánea. En su primera propuesta de menswear para la firma, Pierpaolo Piccioli plantea una colección que no rompe con el pasado reciente, sino que lo reinterpreta desde una lógica de continuidad, realidad y vida cotidiana.
La colección toma como referencia uno de los gestos fundacionales de la etapa moderna de Balenciaga: el abrigo camel inacabado de Cristóbal Balenciaga, una pieza que simbolizaba el escaso —pero significativo— legado masculino de la casa. Piccioli recupera ese espíritu para construir una narrativa que conecta historia y presente, entendiendo la moda masculina como un terreno en constante desplazamiento, físico y cultural.
El resultado es una propuesta dinámica y urgente, donde el athleisure técnico convive con abrigos monumentales, sastrería afilada y un uso del cuero que aporta estructura sin rigidez. Sudaderas, chándales, zapatillas voluminosas y camisetas con logo conviven con siluetas escultóricas y prendas de alto impacto visual, pensadas para un hombre que se mueve entre la calle, el deporte y la sofisticación sin necesidad de cambiar de uniforme.
Uno de los ejes clave de la colección es la funcionalidad real. Piccioli apuesta por tejidos de alto rendimiento —transpirables, antibacterianos y absorbentes de humedad— aplicados a leggings, tops recortados, bodys y piezas técnicas que no renuncian al diseño. Incluso las prendas bordadas con lentejuelas están pensadas para soportar actividad física, borrando la frontera entre performance wear y lujo.
Esta lógica se extiende al cuero, tratado como si fuera un cortavientos, y al calzado: desde bailarinas sneakerizadas con suela de goma hasta mocasines masculinos con interiores de Lycra acolchada, concebidos como zapatillas deportivas. La premisa es clara y directa: sin comodidad no hay estilo.
Aunque la colección abraza el lenguaje urbano y deportivo, no renuncia a la dramaturgia couture. Bombers con volúmenes inspirados en abrigos de ópera, pea coats en forma de capullo con botones sobredimensionados y referencias directas a la alta costura de finales de los años sesenta refuerzan el ADN histórico de la casa. Especial protagonismo adquiere una silueta basada en una cagoule reinterpretada con actitud baseball, alineada con el pulso sporty de la temporada.
Las colaboraciones actúan como otro gesto de continuidad, pero con un giro más refinado. La alianza con Manolo Blahnik introduce mules de sensualidad depurada, mientras que la colaboración con la NBA traduce el universo del baloncesto en una cápsula inmediata de camisetas, bombers, pantalones y chándales, reforzando la conexión cultural sin caer en el gimmick.
Fotografiada en las calles de París, el metro y un apartamento parisino equipado con pesas, la colección transmite una sensación de vida real, de moda en movimiento constante. Balenciaga Pre-Fall 2026 no busca imponer una imagen, sino acompañar un ritmo: el de un hombre que vive, se desplaza, entrena y se expresa a través de prendas que combinan tecnología, historia y actitud.
Con este debut masculino, Piccioli deja claro que su Balenciaga no es ruptura ni nostalgia, sino evolución consciente. Una propuesta donde el lujo se redefine desde la utilidad, el cuerpo y la libertad de movimiento, reafirmando a la casa como uno de los laboratorios creativos más relevantes del presente.