Alexander McQueen da la bienvenida a la temporada navideña con una campaña que fusiona opulencia británica y espíritu rebelde. Bajo la dirección creativa de Seán McGirr, la firma ha elegido el Palacio de Eltham, en el sureste de Londres, como escenario de su campaña Holiday 2025, un enclave histórico construido en 1936 y gestionado hoy por la organización benéfica English Heritage.

Fotografiada por Sammy Khoury y con dirección de arte de SJ Todd, la campaña capta la esencia de una celebración sofisticada donde la elegancia clásica se mezcla con un nuevo hedonismo. “Eltham Palace refleja a la perfección la tensión central de la colección: un legado británico subvertido por un deseo de libertad. Esa dualidad entre formalidad y rebelión define el alma de McQueen”, explica McGirr.

Cortesía de McQueen

El palacio, que combina un gran salón medieval con una mansión art déco añadida por los filántropos Stephen y Virginia Courtauld, se convierte en el escenario de un festín visual protagonizado por jóvenes vestidos de terciopelo burdeos, satén joya y encajes carmesí. Las modelos lucen los nuevos bolsos Knuckle adornados con cristales y las carteras Skull Flower metálicas, acompañadas por sastrería de esmoquin, punto con incrustaciones brillantes y tartanes asimétricos reinterpretados con el sello MacQueen.

Aunque las piezas pertenecen a la colección pre-spring 2026, el ambiente remite a la melancolía romántica del otoño 2025, cuando McGirr exploró el concepto de neodandismo, inspirándose en figuras como Oscar Wilde, Vesta Tilley o Helmut Berger en la película ‘Dorian Gray’ de 1970. “Un dandi posee una identidad radical y una fuerza interior inquebrantable; eso es McQueen”, afirma el diseñador, que continúa desdibujando los límites de género en sus pasarelas.

Entre reflejos, cristales y ecos del pasado, McQueen revive el esplendor del art déco para una generación que celebra la individualidad con la misma pasión con la que brinda por el futuro.