Hace apenas dos años, el Euríbor superaba el 4% y conseguir una hipoteca a un tipo competitivo era casi una quimera. En marzo de 2026, el índice de referencia se sitúa en el 2,221%, acumulando más de doce meses por debajo del 2,5%. La pregunta que muchos se hacen es si este es el momento adecuado para dar el paso.
Qué ha cambiado en el mercado hipotecario
La bajada progresiva del Euríbor ha provocado un efecto dominó en la oferta bancaria. Los bancos han entrado en una guerra comercial por captar hipotecas, con tipos fijos que ya se mueven entre el 2,10% y el 3,50% TIN, y diferenciales en hipotecas variables desde Euríbor + 0,50%.
Para hacerse una idea del impacto real: una hipoteca de 150.000 euros a 30 años a tipo fijo tiene hoy una cuota mensual de unos 532 euros. La misma operación hace dos años habría supuesto más de 700 euros al mes. Son casi 200 euros de diferencia mensual, más de 2.000 euros al año que se quedan en el bolsillo del hipotecado.
Las hipotecas mixtas, que combinan un periodo inicial a tipo fijo con otro a variable, se han convertido en la opción más competitiva. Algunas entidades ofrecen los primeros años con tipos desde el 1,30% TIN antes de pasar a un diferencial reducido sobre el Euríbor.
El otro lado de la moneda: el precio de la vivienda
Sin embargo, no todo son buenas noticias. El precio medio de la vivienda ha subido un 5,4% interanual según los últimos datos del INE, lo que absorbe parte del ahorro en intereses. En ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga, el metro cuadrado supera ampliamente los 3.000 euros, lo que obliga a muchos compradores a ampliar su búsqueda a municipios colindantes.
La combinación de tipos bajos y precios altos genera una paradoja: la cuota mensual es más asumible, pero el importe total a financiar es mayor. Según los datos del comparador hipotecario hipotecas.me, que analiza las ofertas de más de 50 entidades bancarias, la hipoteca media solicitada en España se sitúa actualmente en torno a los 165.000 euros, frente a los 145.000 de hace tres años.
Qué miran los bancos antes de conceder una hipoteca
Las condiciones de acceso siguen siendo exigentes. Las entidades financieras evalúan principalmente tres factores:
- Ratio de endeudamiento. La cuota hipotecaria no debe superar el 30-35% de los ingresos netos del solicitante. Para una cuota de 532 euros, esto implica unos ingresos mínimos de aproximadamente 1.500 euros netos mensuales.
- Ahorro previo. Los bancos financian como máximo el 80% del valor de tasación. El comprador necesita aportar el 20% restante más un 10-12% adicional para gastos (impuestos, notaría, registro, gestoría). En una vivienda de 200.000 euros, hablamos de unos 60.000-65.000 euros de ahorro.
- Estabilidad laboral. Un contrato indefinido con al menos un año de antigüedad sigue siendo el estándar que piden la mayoría de entidades, aunque los autónomos con dos o más años de actividad demostrable también acceden a financiación competitiva.
Fijo, variable o mixto: cuál conviene ahora
La respuesta depende del perfil de riesgo de cada comprador, pero los expertos del sector señalan algunas tendencias claras.
La hipoteca fija ofrece la tranquilidad de una cuota invariable durante toda la vida del préstamo. Con tipos desde el 2,10%, quien valore la estabilidad tiene ahora una ventana de oportunidad que no existía hace año y medio.
La hipoteca variable ofrece cuotas iniciales más bajas, pero con el riesgo de que suban si el Euríbor repunta. A día de hoy, con diferenciales desde el 0,50%, la cuota de partida es atractiva, aunque está sujeta a las revisiones semestrales o anuales del índice.
La hipoteca mixta se ha convertido en la fórmula más demandada en los últimos meses. Permite arrancar con un tipo fijo reducido durante los primeros tres a cinco años y pasar después a un diferencial sobre el Euríbor. Es una solución intermedia para quienes creen que los tipos seguirán bajando pero no quieren asumir el riesgo desde el primer día.
¿Es buen momento para hipotecarse?
Los números dicen que las condiciones objetivas son mejores que en cualquier momento desde finales de 2022. El Euríbor se ha estabilizado, los bancos compiten por captar clientes y la oferta hipotecaria es amplia y diversa.
Dicho esto, cada situación es diferente. El precio de la vivienda en las grandes ciudades sigue siendo un obstáculo para muchos compradores, especialmente para los jóvenes que acceden a su primera vivienda sin un colchón de ahorro suficiente.
Lo que sí parece claro es que esperar a que los tipos bajen aún más, como sugieren algunos analistas que prevén un Euríbor en torno al 2% para finales de año, podría no ser la mejor estrategia. La experiencia reciente demuestra que los precios de la vivienda tienden a subir cuando los tipos bajan, compensando parcialmente la mejora en las condiciones de financiación. Quien encuentre una vivienda que se ajuste a su presupuesto y capacidad de ahorro, difícilmente encontrará condiciones hipotecarias mucho mejores que las actuales.