La denuncia formulada por Renfe contra Vito Quiles por colarse como polizón en los viajes que hacía entre Madrid y Alicante se mide en cifras. Según la empresa, el dinero que habría estafado el agitador ultra sería de 850 euros como mínimo. Esa cifra la sacan por dos vías: la primera la diferencia de precio de los billetes que compro con el precio real de los mismos y, por otro lado, el precio que tiene utilizar las plazas de confort del tren, cuyo coste mínimo es de 400 euros.

Según consta en la denuncia, Vito Quiles pagó un total de 308,80 euros por los 17 billetes. Sin embargo, el precio real de esos billetes en la ruta Madrid/Alicante ascendía a 780,45 euros, lo que deja una diferencia de 471,65 euros defraudados. Y a esos 471,65 euros en billetes habría que sumarle un mínimo de 400 euros de la plaza confort, lo que elevaría la cifra final hasta los 850 euros que Renfe afirma que le han sido estafados.

Dice la denuncia que "la conducta reiteradamente defraudatoria descrita a lo largo de la presente denuncia ha generado para Renfe Viajeros un perjuicio económico directo, cuantificable y continuado", derivado de la "utilización sistemática" por del agitador ultra de servicios ferroviarios de larga distancia sin abonar el precio íntegro correspondiente.

Y apostillan: "A dicho perjuicio patrimonial se añade un grave daño reputacional, directamente atribuible a la conducta del denunciado y, especialmente, a la difusión pública realizada a través de su perfil en la red social X tras haber sido detectado in fraganti durante la perpetración de la acción delictiva que se venía materializando con anterioridad el día 11 de agosto de 2025".

Renfe no falló, él se coló

En su escrito de denuncia, la abogada de Renfe tambien hace referencia a lo dicho por Vito Quiles cuando el revisor le pilló in fraganti de polizón en el tren. El agitador trató de justificar su conducta aseverando que todo se debía a un fallo de la web de la compañía. A este respecto, dice la letrada que Quiles "no solo exhibió la ejecución de la conducta fraudulenta, incluyendo su permanencia ilegítima en plazas Confort y su acceso a la sala Executive, sino que, además, imputó falsamente a Renfe Viajeros supuestas deficiencias en su sistema de venta y sugirió que el personal de la empresa le habría autorizado a utilizar servicios exclusivos sin contraprestación alguna".

Estas afirmaciones, dice el escrito, son "objetivamente falsas y plenamente desvirtuadas por la documentación aportada y por el propio informe del Operador Comercial, y proyectaron ante miles de usuarios una imagen distorsionada de la compañía, insinuando una falta de control interno, arbitrariedad en la actuación de su personal e incluso connivencia en prácticas irregulares".

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