En el marco de la investigación que está abierta en el Tribunal Supremo con el juicio del ‘caso mascarillas’ por la presunta adquisición irregular de estas durante la pandemia, este miércoles quien fuera asesor de José Luis Ábalos, Koldo García, ha defendido ante los magistrados que el Partido Popular (PP) le ofreció un pacto para que colabarara "mintiendo y engañando a todos los españoles", a la vez que ha asegurado que se ha "matado a trabajar", ha negado recibir "ninguna dádiva" y se ha presentado como un "humilde trabajador". 

Con estas palabras se ha expresado Koldo en la recta final en el Supremo, donde ha desvelado que le habían ofrecido "mentir y que a cambio no entraría en la cárcel". "Eso alguien lo tendrá que explicar porque hay una cosa que sí me enseñó mi padre, todo lo que digas y prometas cuando des tu palabra, cúmplelo", ha añadido. Con ello, el exasesor de Ábalos ha garantizado no tener dinero y no haber recibido "ninguna dádiva". "Eso lo sabe el señor Aldama, la cuestión está en que él eligió el camino fácil", ha puntuado.

Por su parte, la defensa del exasesor ha solicitado en el Alto Tribunal su absolución alegando que este no tomó ninguna decisión en la compra de mascarillas y que “no hay ninguna prueba” de que recibiera mordidas.

De esta forma, la defensa de Koldo ha insistido en el Alto Tribunal en que quien fuera asesor del exministro de Transportes no formó parte de ninguna organización criminal, que, a su juicio, “sí que tiene” el empresario acusado y presunto conseguidor, Víctor de Aldama. "Koldo no decidía absolutamente nada, no solo en los contratos de mascarillas. Su papel era llevar la agenda del ministro y hacerle favores, ser su asesor personal", ha asegurado en su informe final la abogada Leticia de la Hoz.

En este orden de cosas, la letrada ha defendido que Koldo era "la persona de confianza" de Ábalos no solo en el Ministerio de Transportes, sino también en el PSOE, porque "mientras era ministro, era el secretario de Organización" de los socialistas. "Y en ese rol de hombre para todo", "como mucho sería un cooperador no necesario, perfectamente sustituible", ha afirmado, para sostener que "no está integrado en ninguna organización criminal" y que no se cumplen los requisitos para acusarle de ello. Asimismo, De la Hoz ha añadido que "no hay ninguna prueba objetiva acreditada, ningún seguimiento, ninguna foto" de que Koldo recibiera pagos mensuales por parte de Aldama, negando que una anotación analizada de "K10.000" hiciera referencia al exasesor.

Según el relato ofrecido por la abogada de Koldo, en los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil "se puede ver que Aldama sí que tiene una organización criminal, consigo mismo o con una serie de actores", socios suyos, que han comparecido como testigos ante el tribunal, pero "no han abierto la boca, se han acogido a su derecho a no declarar". "La propia UCO considera como el jefe de la organización criminal, en la cabeza", ha apuntado, antes de recordar que cuando los agentes investigadores intervinieron en el juicio "hicieron incluso un gesto así, una pirámide, donde colocaron a Aldama".

Pese a todo ello, este lunes la Fiscalía Anticorrupción mantenía las penas, con lo que solicita 24 años de cárcel para Ábalos, 19 años y medio para Koldo y siete años para Aldama por la atenuante de confesión. Por su parte, las acusaciones populares que encabeza el PP reclaman 30 años para el exministro y su exasesor, mientras que para el empresario piden alrededor de cinco años de prisión.

La defensa de Ábalos ve en Jéssica el "gancho" de Aldama

Por su parte, la defensa del exministro de Transportes ha tildado este miércoles en el Tribunal Supremo a Jéssica Rodríguez, expareja de Ábalos, de "gancho" del empresario, al tiempo que ha manifestado que la contratación de mascarillas a una empresa vinculada al conseguidor del 'caso Koldo' "se produjo de forma absolutamente normalizada".

En estos términos se ha expresado el abogado Marino Turiel en su exposición del informe final al explicar que el piso en el que vivía Jéssica en el centro de Madrid no se trataba de una dádiva. De esta forma, el letrado ha justificado haber preguntado a la mujer si se dedicaba a la prostitución cuando fue a declarar como testigo porque, a su juicio, "lo que subyace en toda esta historia es que se produce una captación". "No se trata de connotar negativamente a esta mujer, sino de establecer una relación estrictamente mercantil y de captación, que es lo que además sucede dentro de todas las redes de contubernio para obtención de determinadas cosas", ha afirmado.

Asimismo, Turiel ha apuntado que el exministro "no utilizó el inmueble, no tiene las llaves, no es para él, no duerme, no pernocta, no tiene ningún tipo de acceso", sino que se trataba de "un sitio de contacto con ella". "No era su inmueble. Con lo cual, la dádiva no era para él. En todo caso, era una dádiva conformada por el señor Aldama en relación a su propio interés, es decir, a ella misma", ha añadido.

A su entender, "existe un interés por parte del nexo corruptor", en referencia a Aldama, quien tenía la "intención" de "congratular al ministro".

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