La jueza que estaba a cargo de la investigación de la muerte de Haitam Mejri, un hombre de Torremolinos que recibió entre ocho y diez descargas eléctricas de seis agentes de la Policía cuando ya estaba inmovilizado, con la rodilla de uno de ellos dificultándole la respiración, ha archivado el caso. Las imágenes de las cámaras de seguridad y las que los agentes portaban, conectadas a los táser, revelaron un uso excesivo de la fuerza y una mofa tras el fallecimiento de la víctima, pero a la jueza le ha dado igual.

"Voy a trabajar con vosotros", "voy a colaborar", pronunció Haitam, ya reducido.  "¿Esto cómo se para de grabar?", preguntó uno de los policías. "En Torremolinos Se Queja ya está publicado", se mofó otro, refiriéndose a una publicación local. "Bueno, ya ha muerto, ¿no?", pronunció otro, minutos después. Las burlas se suceden, llegando a bromear con sentarlo o no, porque “a más no va a ir”. La ambulancia fue llamada cuando ya no se podía hacer nada, mintiendo además a los sanitarios, como demuestran las grabaciones.

Vamos a hacer el paripé”. “No hay mucho más que hacer, pero lo voy a hacer más que nada porque luego no digan que se ha hecho a medias”, pronunció el agente al cargo de la actuación. Pues bien, la jueza lo archivado porque el Instituto de Medicina Legal (IML) ha concluido que la muerto derivó de “un delirio agitado sobre la base de un corazón patológico debido al consumo de sustancias”. La aplicación de diez descargas eléctricas de más de 1.000 voltios o la limitación de su respiración no ha sido considerada.

La decisión de la jueza ha sido recurrida ante la Audiencia Provincial de Málaga, pues la familia del fallecido no comprende que los agentes vayan a quedar impunes tras revelarse unos vídeos durísimos en el que queda constatada la actuación inhumana. Para fundamentar su recurso, presentan otro informe forense, firmado por Aitor Curiel, Médico Especialista en Medicina Legal y Forense y presidente de la Sociedad Española de Medicina Legal y Forense, no dependiente de una consejería de la Junta de Andalucía, como sí lo es el IML.

El análisis de este reputado especialista concluye que Haitam no habría fallecido de no ser por la intervención policial que se produjo y recoge hasta 86 lesiones en el cadáver. Además, tumba las tesis exculpatorias de las drogas: “en ausencia de dosis letales en sangre, la actuación policial se alza como el elemento más claro, objetivo y compatible con la causa que desencadenó el fallecimiento, superando cualquier riesgo derivado del consumo recreativo previo”. Pero para el IML es más plausible un “delirio agitado”, pese a que en ese momento no existía en sangre una prueba de consumo de drogas potencialmente letal.

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