El fiscal Anticorrupción César de Rivas tiene más que claro qué fue la Operación Kitchen, y para qué se creó: "Desde el momento que fue concebido el operativo ya se puso de manifiesto la finalidad bastarda y delictiva de todo el operativo. Nada tenía que ver con la investigación del caso Gürtel sino todo lo contrario, estaba dirigido a obtener información y documentación que pudiera resultar comprometedora para el Partido Popular y sus máximos dirigentes dirigida a obstaculizar y boicotear precisamente el caso Gürtel".

Así de claro se ha mostrado en sus conclusiones del juicio que tiene como imputados al exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; al exsecretario de Estado, Francisco Martínez; el policía Andrés Gómez Gordo; el exdirector general operativo (DAO), Eugenio Pino, el excomisario, José Manuel Villarejo; el exjefe de Asunto Internos de la Policía Nacional, Marcelino Martín Blas, y el chófer de Luis Bárcenas, extesorero del PP, Sergio Ríos. Para todos pide una pena de 15 años de cárcel excepto para Villarejo, al que le pide 19 años, y a Martín Blas, cuya pena es la más baja, dos años y medio de prisión por los delitos de encubrimiento, malversación de caudales públicos y contra la intimidad.

Operación parapolicial

Para el representante del Ministerio Público, la cúpula de esta organización parapolicial la formaban el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y el exsecretario de Estado, Francisco Martínez, y ha descartado, como dicen los investigados, que se tratara de un “operativo de inteligencia” pues el dinero del extesorero del PP ya había sido localizado por la Policía. "Se ha acreditado en el plenario la participación, ya desde el momento de la captación de Sergio Ríos, tanto de Francisco Martínez, secretario de Estado, como de Jorge Fernández Díaz, en su condición de ministro del Interior", ha aseverado el fiscal. Y ha añadido que el hecho de "robar" pruebas que incriminaban a los dirigentes del PP no es compatible con una “operación de inteligencia”.

El fiscal del caso ha expuesto que no es posible que estuvieran trabajando para esclarecer el caso Gürtel porque en ningun momento hablaron ni con la UDEF, encargada de investigar el asunto, ni mucho menos con el juez instructor del asunto, en aquel momento, Pablo Ruz. Así, y a este respecto, el fiscal ha dicho: "Esa falta de interlocución les impedía conocer cualquier laguna que necesitara ser completada el caso Gürtel".

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