La última declaración de la mañana ha terminado siendo, de largo, la más explosiva pese a lo breve que ha sido. José Luis Ortiz Grande, el que fuera jefe gabinete de María Dolores de Cospedal, ha declarado como testigo el mismo día que la que fuera su jefa. Cospedal, durante su declaración ha tratado de hacer ver que todas las veces que se reunió con Villarejo fue en Génova 13, excepto una vez en una cafetería, y que siempre era él el que pedía las reuniones. Sin embargo, Ortiz Grande ha desmentido lo dicho por ella, pues entre otras cosas ha contado que la que fuera ministra de Defensa utilizó la sede del ministerio para algunas reuniones y que, a diferencia de lo que ella ha dicho, no siempre fue Villarejo el que solicitó esas reuniones, que hubo veces que fue ella.
Así, ha declarado: “Coordiné varias visitas de Villarejo, siete u ocho. No entraba en mis competencias lo que se trataba en la visita. Normalmente era Villarejo quien solicitaba las visitas, pero a veces era ella. Algunas visitas de Villarejo a Cospedal fueron en el Ministerio de Defensa”.
Lo declarado por José Luis Ortiz contradice lo dicho por Cospedal que, cuando ha declarado ha dicho: “Las reuniones eran en mi despacho en Génova. Creo recordar que una vez le vi en una cafetería de una céntrica de Madrid. Le veía en mi condición de secretaria general del Partido Popular”.
Pero es que la declaracion de Cospedal no ha dejado indiferente a ninguno de los presentes, pues nadie podía imaginar que iba a utilizar el nombre de la fallecida exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, para explicar cómo comenzó su relacion con el excomisario José Manuel Villarejo. Cospedal ha relatado Villarejo le dijo que tenía posibilidad de ayudarle para saber cómo se estaban produciendo filtraciones del sumario que afectaba a Barberá. Villajero tenía, según la exsecretaria general del PP, una “magnífica relación con la prensa”, pero ha asegurado que ella le hacía “preguntas, no encargos”.
Pero por si mencionar a una persona fallecida no era suficiente, Cospedal lo ha hecho con dos, aunque la segunda de forma más indirecta. Cospedal ha trasladado que una de las motivaciones por las que mantenía relación con Villarejo era porque sospechaba que alguien relacionado con el Ministerio del Interior, en aquel momento regido por Alfredo Pérez Rubalcaba, la espiaba.