El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha demandado a Víctor de Aldama, conseguidor de la trama Koldo por vulnerar su derecho al honor, después de que el comisionista declarase ante el Tribunal Supremo por si volvía a acusarle, en cuyo caso, tendría que ampliar o modificar la denuncia que tenía redactada desde hace semanas.
Aldama mostró en sede judicial su deseo de que “el señor Bolaños se querelle contra nosotros porque es la manera en la que judicialmente podremos aportar lo que he dicho y lo que ayer he contrastado y lo que vuelvo a contrastar: que este señor se puso en contacto para silenciarme y para sobornarme de alguna manera pagándome una cantidad muy alta, que no voy a decir tampoco la cifra para no seguir hablando”.
Con estas declaraciones, el conseguir del caso mascarillas hablaba el pasado 5 de febrero, pero no era la primera vez que la persona que ahora se sienta en el banquillo de los acusados en el Tribunal Supremo por el caso mascarillas acusaba al ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Justicia de un intento de soborno.
Finalmente, los deseos del empresario se han hecho realidad y Bolaños ha terminado por presentar una demanda de protección del derecho al honor contra Aldama, antes de que éste declarase en el Alto Tribunal.
Derecho al honor
La sentencia del Tribunal Supremo de 24 de abril de 1989 explica que “el derecho al honor viene recogido como un derecho fundamental de la dignidad humada y consistente al no ser escarnecido o humillado ante uno mismo o ante los demás, reconocido como derecho fundamental, entre otros, por nuestra Constitución, y cuya negación o desconocimiento se produce, fundamentalmente, a través de cualquier expresión proferida o cualidad atribuida respecto de determinada persona que, de modo inexcusable, lo haga permanecer en su propia estimación o del público aprecio”.
Asimismo, el artículo 7.7. de la Ley Orgánica 1/1982 de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen establece además que tendrá la consideración de intromisión ilegítima en el derecho al honor “la imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”.
El ministro reclama a Aldama, según la demanda a la que ha tenido acceso elDiario.es, que se abstenga de realizar afirmaciones como las vertidas en la televisión, “ya sea en medios de comunicación (televisivos, impresos o digitales), en plataformas digitales (webs y/o redes sociales) o por cualquier otra vía”. Asimismo, pide que se condene al conseguidor de la trama con una indemnización de 70.000 euros en concepto de daños y perjuicios, más los intereses que legalmente se devengan.
En su escrito, el ministro recuerda que el comisionista es “conocido por ser, según el diario La Razón, protagonista en muchos de los grandes casos d corrupción de la actualidad en España” y que “se encuentra en el ojo público por su presunta participación, entre otras, en la denominada ‘trama de hidrocarburos’, investigada por la Audiencia Nacional, por la que estuvo ingresado en prisión provisional entre el 10 de octubre y el 21 de noviembre de 2024”.
'Pruebas' muy pobres
Asimismo reclama que se condenen “las falsedades que este está profiriendo ante la prensa y en sus redes sociales sin ninguna prueba ni fundamento, con un evidente fin espurio, tratando de involucrar” al ministro “en asuntos con los que no guarda relación alguna”.
A pesar de las veces de las que ha hablado de ello en televisión, Aldama no hizo ninguna referencia a estas supuestas actuaciones llevadas a cabo por el ministro por “comprar su silencio”
Bolaños sostiene que “no conoce ni ha conocido, ni ha hablado nunca ni mantenido relación alguna con el demandado ni con su responsable de comunicación que, según manifiesta el Sr. Aldama, se llama D. Ramón Bermejo”. Asimismo, insiste en que “su relación personal es total y absolutamente inexistente”, que “nunca ha mantenido una conversación ni telefónica ni de ningún otro tipo con el Sr. de Aldama ni con el Sr. Bermejo, ni vinculada a las declaraciones del demandado que pasaremos a referir, ni relacionada con ningún otro asunto. Es más, ni siquiera tiene sus números de teléfono”.
Aldama se basa en una fotografía en un cumpleaños del exministro de Transportes, José Luis Ábalos, en la que aparece Bolaños y en la que también estuvo el empresario, una instantánea totalmente insuficiente a ojos del ministro.
“Sostener que dos personas se conocen simplemente por haber coincidido en una fiesta multitudinaria organizada por un tercero -fiesta a la que, por cierto, asistieron decenas de invitados- es un argumento tan pobre que no merece mayor consideración. En primer lugar, porque resulta público y notorio que quienes desempeñan funciones públicas asisten diariamente a actos, reuniones, mítines y celebraciones en las que coinciden con decenas o centenares de personas y se toman fotografías con un buen número de ellas. La coincidencia en estos eventos no puede presuponer, como es lógico, ningún tipo de relación personal ni profesional con los asistentes”, indica el escrito.
“Tanto es así que ni siquiera puede descartarse que ambos hayan coincidido en algún otro acto público masivo, sin que ello implique interacción alguna entre ellos. Defender lo contrario sería asumir que uno mantiene vínculos con cada persona con la que comparte un espacio público, lo que es, sencillamente, tan ridículo como imposible. En segundo lugar, porque asistir a una comida o a una celebración de cumpleaños en un restaurante no implica conocer quién es el propietario del establecimiento. Pretender otra cosa revela desconocimiento tan inexcusable como inverosímil de la lógica con la que se desarrollan la vida cotidiana y la actividad pública”, remacha.