La defensa de Jonathan Andic, acusado de homicidio por la muerte de su padre, Isak Andic, fundador de la marca de moda española Mango, ha presentado este jueves un recurso ante la magistrada titular del Juzgado de Instrucción 5 de Martorell (Barcelona) en el que se reclama la anulación del auto de prisión provisional bajo fianza y la retirada de medidas cautelares impuestas al alegar que la huella encontrada en el lugar de la caída mortal, en Collbató, pudo ser anterior a los hechos que se investigan.

En el auto judicial, la juez hizo referencia a un informe de la Unidad de Intervención de Montaña de los Mossos d'Esquadra en el que se plasmaron los resultados de 10 simulacros en los que constataron que, para llegar a conseguir una marca en el suelo similar a la hallada en el punto en el que cayó Andic, era necesario que se hiciese “4 veces en los dos sentidos”, realizando movimientos hacia adelante y hacia atrás.

Según las percepciones judiciales, los investigadores señalaron que, para realizar una marca de tales características con la suela de unas zapatillas como las que llevaba Andic padre, se tuvo que realizar el movimiento deliberadamente, ejerciendo presión en el suelo y “realizando un solo frotamiento hacia adelante simulando un resbalón, no se puede generar una pisada como la localizada el día de los hechos”.

No obstante, la defensa de Andic, encabezada por el letrado Cristóbal Martell, ha defendido este jueves que el propio instructor policial concluyó en el atestado que no se podía determinar si aquel resbalón “ya estaba realizado con anterioridad a la caída” del conocido empresario. Además, el abogado ha criticado que los agentes policiales regresaron al lugar del incidente reiteradamente, remarcando que la zona no fue acordonada y que podría estar contaminada, por lo que no sería ideal realizar una prueba pericial en ella.

Discrepancias en la relación entre padre e hijo y cambio de móvil

En lo que concierne a las discrepancias y desavenencias entre ambos, a las cuales se hace referencia el auto y por lo que es mediáticamente conocido el caso, la defensa de Andic hijo recoge un conjunto de declaraciones de las dos hermanas, al hermano del empresario, un amigo de éste, su secretaria, el jefe de servicios y personal de la familia desde 1983 y al consejero delegado y actual presidente de la compañía. En conjunto, todos los interrogados coinciden en la buena relación que mantenían.

A ello, se suma el presunto robo del teléfono móvil de Andic en un viaje exprés a la capital de Perú, en Quito. Un aspecto que su abogado considera que no se ha de considerar como un dato insólito o de curiosidad que un ejecutivo de este calibre viaje a puntos geográficos dispares para mantener reuniones de negocios. “Basta acudir a fuentes abiertas sobre las estadísticas de hurtos y robos en la vía pública”.

Asimismo, con las conclusiones extraídas del informe forense, el auto recurrido por la defensa de Andic viene alegando que no hay indicios de lesiones palmares y que el fallecido cayó con los pies por delante en el barranco, descartándose así un resbalón con una piedra o una caída hacia adelante, reiterando que no se hace alusión alguna a ningún indicio homicida o implicaciones de terceros.

De esta manera, las lesiones serían compatibles con una caída accidental y añade que los Mossos, en su informe, recogieron que no se podían determinar las causas que generaron la caída ni la participación de otras personas en el desarrollo de los hechos causantes de la muerte: “Resulta sorprendente que el auto recurrido ignore y orille esta relevante conclusión de la investigación”, ha sostenido el letrado.

Contradicciones en el relato y una “condena social” sin sentencia

Siguiendo sobre el mismo hilo, la magistrada instructora apreció ciertas contradicciones entre las declaraciones que prestó Andic el mismo día del fallecimiento de su padre, el 14 de diciembre de 2024, las que expresó el 31 de diciembre del mismo año y con las esgrimidas en sede judicial esta pasada semana, todo ello girando en torno a dónde se encontraba él cuando sucedieron los trágicos hechos.

El recurso recoge que la secuencia que Jonathan Andic describió en la llamada con el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) es “en esencial coincidente” con las declaraciones que prestó ante los Mossos d’Esquadra, afirmando que no llegó a ver la caída, pero sí el último tramo del deslizamiento del cuerpo, y que no hay nada en sus declaraciones que pueda interpretarse como un indicio incriminatorio.

A este relato, se suma la exposición mediática. Sobre esta cuestión, el abogado de Andic ha sostenido que se trata de una “condena social como pena anticipada” que se debería evitar.

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